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Halifax, Canadá

Tierra a la vista…Halifax

Después de cinco días de navegación, arribamos a Halifax, Canadá. El sol y una temperatura muy agradable fue una grandiosa bienvenida.

 

En los cinco días de navegación que llevó unir dos continentes los pasajeros siguieron cultivando amistades y algunos refinaron destrezas en el campo de la danza, se divirtieron jugando, leyeron o simplemente sucumbieron a jornadas de puro relax. El sol saliendo o metiéndose en el mar suele cautivar a los más contemplativos y los días de neblina con el estruendo de la sirena del barco a cada minuto “por si acaso” no hizo más que aportar clima de aventura.

 

Halifax, Canadá

Halifax, Canadá. Foto Sebastián Arauz

Finalmente a la hora señalada llegamos a Halifax en Canadá. El sol y una temperatura muy agradable fue una grandiosa bienvenida. Desde temprano partieron excursiones a lugares diversos. Nosotros preferimos andar por la ciudad. El barco atraca prácticamente en el centro, de modo que no hay que tomar transportes. Tal vez para quienes no hayan estado aquí antes el hop on hop off sea una muy buena opción para tener una idea global de lo que es la ciudad.

 

Ya en la terminal de cruceros un inmenso pabellón de pequeños negocios ofrece una gran variedad de artículos para quienes quieran llevarse recuerdos. También hay un área gastronómica… pero quién piensa en eso al bajar de un barco, ¿no?

El paseo costero bordeando una entrada del mar en la que enfrente se ve perfectamente Dartmouth -ciudad paralela a Halifax-, es la mejor manera de comenzar el recorrido.

No tuvimos tiempo para visitar el Museo de la Inmigración (debimos habernos hecho ese tiempo) , pero la ciudad tiene referencias a ese fenómeno que nutrió Canadá a cada paso. Esculturas, murales, carteles que relatan los orígenes de esas corrientes, las razones que tuvieron para abandonar sus países, historias personales y muchas expresiones que encierran reconocimiento y homenaje aparecen en los espacios públicos de forma muy destacada.

Entramos, eso sí, al Museo Marítimo del Atlántico donde se historia el mundo de la navegación, de los marinos y los barcos en esta zona. Una sala especial, con objetos, documentos y fotos recuerda al Titanic. Tras la tragedia de su hundimiento fueron enterrados aquí 123 cuerpos de quienes fueron víctimas de aquella tragedia.

Luego caminamos hasta la Citadel, la fortaleza que es monumento nacional. Desde allí seguimos a los Public Gardens. Es posiblemente uno de los más bonitos parques urbanos que conozcamos. A pesar de comenzar el otoño en estas latitudes todo estaba teñido del color de las flores. La atmósfera allí, con estanques, puentes, glorietas y esculturas invitaba a sentarse y tomar un café viendo pasar a grupos guiados por voluntarios de tercera edad vistiendo ropas típicas escocesas. Eso hicimos.

 

Despacio fuimos volviendo al Regal Princess, donde nos esperaba el agradable welcome back. Nos espera otro día de navegación y luego nuestro destino final: New York.

 

Halifax, Canadá

Public Gardens. Halifax, Canadá. Foto Sebastián Arauz

 

 

Esta crónica es parte del «Diario de Viaje: Transatlántico desde Copenhague a bordo del Regal Princess». Si te interese continuar leyendo las notas de este viaje visita:

El clima no es excusa para vivir Copenhague

De Kkristiansand hacia Escocia en el Regal Princess

Visitando Irlanda en el Regal Princess

 

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Durante muchos años ha trabajado en la organización de viajes, con especialización en cruceros. También profesional del diseño y comunicación, fusiona en Discover Travel News sus dos pasiones. Ahora pasa gran parte de su tiempo estudiando e informándose para contar todo lo interesante, atractivo y diferente, con ideas reales y concretas, que el mundo tiene para ofrecernos.

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