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Edimburgo, Escocia

De Kristiansand hacia Escocia en el Regal Princess

Tras dejar atrás Copenhague –nuestro puerto de embarque-, el Regal Princess puso proa a Kristiansand, Noruega, tal como estaba previsto.  Cuando llegamos lo primero que vimos fue un edificio que tenía un cierto aire familiar.

 

Desde el muelle hace frente al espejo de agua del puerto. La curiosidad nos tentó y entramos. Se trata del Centro Cultural Kilden. Nos parecía familiar porque es del estudio de arquitectura ALA de Finlandia, que hizo también la fabulosa biblioteca Oodi de Helsinki. Habíamos estado visitándola en abril, cuando nos bajamos de este mismo barco tras haber hecho parte del Báltico.

Tiene una grandiosa sala de conciertos, una para ópera, otra para funciones más íntimas…ah! y un espacio en una cantera para hacer funciones al aire libre. Costó en su momento (fue inaugurado en 2012) unos 400 millones de dólares.

 

Kristiansand nos había recibido bien. El mercado de pescado fue lo siguiente. La carne de ballena, langostas, ostras, caracoles, cangrejos… so ofrecen ahí escenográficamente dispuestos. Luego una caminata por la ciudad hasta volver al barco.

 

Kristiansand_Kilden-Theatre-Kristiansand-Photo-Jon_Petter_Thorsen

 

El día siguiente fue de navegación. Es la oportunidad para socializar con otros pasajeros. El collage de nacionalidades es otra oportunidad para viajar. Nos transportamos a los lugares que describe cada uno al contar cómo es su país. Otros aprenden a bailar, escuchan conferencias, juegan a las cartas, o basquet… se integran al coro… o simplemente van al gym o corren por la cubierta. Les cuento que leer en un ambiente tranquilo y ver el mar y tal vez alguna costa al levantar la cabeza del libro es un placer superlativo. Ah!… claro, comer también es un programa. Tan seductor que hay que tener disciplina para no abusar.

 

Aires gaiteros

Adiós Escandinavia. Nuestro primer puerto tras dejar Noruega fue Greenock en Escocia. Allí la alternativa era visitar Glasgow o Edimburgo. Nosotros no nos quedamos con las ganas de ninguna. Visitamos las dos ciudades. En poco más de 2 horas estuvimos en Edimburgo, una de las ciudades más bellas del Reino Unido… ¿de Europa?… Caminar por la Royal Mile, trepar la calle del castillo, atravesar el parque, tomar algo en Deacon Brodie’s –la taverna que recuerda al personaje que inspiró a Stevenson para escribir Jekill & Mr. Hyde-, son ritos que se cumplen en esta ciudad mientras en cada esquina un gaitero con sus kills completa la atmósfera inequívocamente escocesa.

Volvimos al tren que para llevarnos de regreso a Greenock obliga a una conexión en Glasgow. Nos quedaba tiempo como para tomar el tren un poco más tarde, entonces nos dimos el gusto de caminar un rato. Esta ciudad suele no ser muy bien tratada por los comentarios de algunas crónicas pues la consideran industrial y sin mucho carácter. Yo no comparto eso. Hay edificios bellísimos y parques de un verde deslumbrante, además de un Museo de Arte Moderno que merece visitarse.

Al llegar de vuelta a la Estación Central de Greenock todavía tuvimos tiempo para volver caminando al barco por el paseo costanero.

 

El consabido welcome back en la planchada del Regal Princess fue el mejor final de una jornada perfecta.

 

Edimburgo, Escocia

Edimburgo, Escocia

 

 

Esta crónica es parte del «Diario de Viaje: Transatlántico desde Copenhague a bordo del Regal Princess». Si te interese continuar leyendo las notas de este viaje visita:

El clima no es excusa para vivir Copenhague

 

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Nino es periodista y gestor cultural. Fue corresponsal durante 18 años del Diario La Nación y dirigió el Centro Cultural Victoria Ocampo (Villa Victoria) en Mar del Plata. Presidió el Ente de Cultura de la Municipalidad de Gral. Pueyrredón y el Gabinete Social del Instituto Cultural de la Prov. de Buenos Aires.

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