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Visitando Irlanda en el Regal Princess

Llegamos a Dublin. La imagen del Regal Princess, imponente, se veía desde el centro de la ciudad como el remate del río Liffey.

 

Decidimos ir a lo que en otro viaje habíamos dejado para otra oportunidad. La visita a la fábrica de cerveza se impone en la primera visita, de modo que ya era misión cumplida.

Esta vez visitamos Epic, el Museo de la Emigración que en un modernísimo edificio (2015)  muestra no sólo la historia que llevó a los irlandeses a abandonar su país, sino también la naturaleza y características del ser irlandés. Y lo primero que habría que destacar es que no son autoindulgentes. Al lado de una sala de celebridades mundiales de origen irlandés hay otra con compatriotas bien conocidos por sus bajezas y crímenes de la peor calaña.

Todos nosotros venimos de alguna parte se lee a la entrada del Museo. Es acaso esa frase la que va a recorrer conceptualmente toda la nuestra.  Ello nos conduce sin escalas a pensar en la tragedia de los inmigrantes de hoy, rechazados en el mundo de la peor manera. Curiosamente también repudiados por países con poblaciones plenamente inmigrantes.

Argentina es muchas veces nombrada en el recorrido de la exhibición: Un rico país católico con tierra disponible fue Argentina un destino atractivo para los irlandeses. Durante el siglo XIX alrededor de 45.000 irlandeses arribaron allí a partir de 1835 y muchos se establecieron, se lee en un banner.

Visitar este museo, que cuenta con originalidad y con recursos muy actuales la historia de la diáspora irlandesa fue una buena idea.

 

Trinity College

Trinity College, Dublin. Foto Sebastián Arauz

 

Otro sitio pendiente era la biblioteca antigua del Trinity College en la Universidad de Dublin que comenzó a formarse desde el mismo momento de la fundación de esa casa de estudios en 1592.  En ella estudiaron nada menos que Jonathan Swift, Oscar Wilde, James Joyce y Samuel Beckett, entre otros.

Su principal recinto es la llamada Sala Larga (65 metros) y fue construido entre 1712 y 1732. Tiene a ambos lados hileras de bustos de mármol de filósofos, escritores y científicos. El más destacado es el de Jonathan Swift, esculpido por Louis François Roubiliac.

La Sala Larga también contiene una de las últimas copias de la Proclamación de la República de Irlanda en 1916. También en ese lugar se exhibe el Arpa Trinity College (conocida como el arpa de Brian Boru) que es el arpa más antigua de Irlanda (SXV) hecha de roble y sauce.

Quedaba tiempo. Fuimos a ver la escultura que en la plaza Merrion recuerda a Oscar Wilde justo en frente de la que fue su casa desde que tenía un año hasta los 21. Es obra de Danny Osborne. Luego fuimos a caminar sin por la vera del río, admirando la nueva arquitectura que ha dado paso a formas contemporáneas en perfecto diálogo con lo existente.

 

El ya entrañable welcome back al Regal Princess fue el bálsamo a una jornada intensa.

 

 

Calles de Cobh en Irlanda

Calles de Cobh en Irlanda. Foto Sebastián Arauz

Cobh, el último puerto del Titanic

Al día siguiente la parada fue Cobh, exactamente el último puerto que tocó el Titanic el 10 de abril de 1912, cuatro días antes de la célebre tragedia. Hay allí exhibiciones que recuerdan el malogrado barco. La ciudad, no muy grande, es lindísima. Su soberbia catedral en lo alto de una colina ofrece vistas espectaculares, particularmente del puerto.

La mayoría de los pasajeros optan por visitar Cork, a treinta minutos de un tren que se toma prácticamente a los pies del barco. Es más grande que Cobh. Caminamos en un día espléndido por calles ricas en negocios y pubs. También, por curiosidad, fuimos al Museo de la Manteca. ¿Porqué crear ese museo? Ocurre que la manteca irlandesa es mundialmente muy connotada por su gusto en razón de los particulares pastos de los que se alimentan las vacas. Interesante sólo para quienes quieran investigar del tema. Para todos los demás podríamos decir que es obviable.

 

Volvimos a Cobh y hubo tiempo para seguir caminándola y animarnos a alguna comprita. Ya casi a la hora de comer volvimos al arrullo del welcome back. Nos esperan cinco días de navegación cruzando el Océano Atlántico.

 

 

Esta crónica es parte del «Diario de Viaje: Transatlántico desde Copenhague a bordo del Regal Princess». Si te interese continuar leyendo las notas de este viaje visita:

El clima no es excusa para vivir Copenhague

De Kkristiansand hacia Escocia en el Regal Princess

 

 

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Nino es periodista y gestor cultural. Fue corresponsal durante 18 años del Diario La Nación y dirigió el Centro Cultural Victoria Ocampo (Villa Victoria) en Mar del Plata. Presidió el Ente de Cultura de la Municipalidad de Gral. Pueyrredón y el Gabinete Social del Instituto Cultural de la Prov. de Buenos Aires.

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