a
HomeGuia de viajeEuropaMalta más allá de La Valeta
Barcos pesqueros, luzzu

Malta más allá de La Valeta

Hay mucho más en Malta más allá de su hermosa capital, La Valeta. Si bien la que fue Capital de la Cultura 2018 atrae la mirada de todos, hay mucha más historia, lugares y cultura por descubrir en el resto de la isla.

 

Hermosas playas lejos de las multitudes en Gozo, experimentar la Ciudad Silenciosa de Mdina, o maravillarse con las antiguas salinas de Qbajjar.

 

Explorando la ciudad silenciosa de Mdina

Mientras Valletta se lleva la gloria, la ciudad amurallada de Mdina en el interior de la isla, no se queda atrás. Su sobrenombre de Ciudad Silenciosa es fácilmente deducirla con tan solo transitar por sus calles interiores.

Hoy, menos de 300 personas viven allí, y lo que una vez fue la capital de Malta, a principios del siglo XVI, hoy es un imán para los viajeros. Los hoteles boutique pueden ser una perfecta oportunidad para permanecer al menos una noche en la ciudadela para experimentar la paz y las sinuosas callejuelas al ponerse el sol.

Durante el día, vale la pena una visita a la Catedral de San Pablo, en el centro de la ciudad. Fue reconstruida después de su destrucción en 1693, pero aún se conservan muchas reliquias de la iglesia normanda anterior.

El exterior barroco del Palacio de Vilhena esconde el excelente Museo de Historia Natural de Malta.

Saliendo de la ciudad amurallada, y en menos de una hora a pie, a través de las catacumbas de San Pablo, un maravilloso laberinto de cementerios romanos del siglo VII, llegarás a la tranquila ciudad vecina de Rabat.

Muy cerca de allí está el área boscosa más grande de la isla, los jardines de Buskett. Este lugar está plagado de antiguas carretas, molinos de harina subterráneos y el pabellón de caza del Gran Maestro de los Caballeros de San Juan. Un paseo entre sus algarrobos, robles y pinos de Alepo te da una idea muy acabada de cómo pudo haber sido la vida en sus primeros días.

 

Mdina, la antigua capital de Malta

Casas en Mdina, la antigua capital de Malta

 

La costa norte de Gozo

Entre Gozo y la parte continental de Malta se encuentra la pequeña isla sin árboles de Comino. Este fue un famoso y antiguo escondite de contrabandistas que contaba con tan solo una torre de vigilancia y una población de solo dos personas.

Esta zona es muy popular para los buceadores y quienes gustan de la práctica del kayak. Sus aguas y la reconocida Laguna Azul, se colman de turistas especialmente en temporada alta. Entonces, en esos días lo mejor será remar en dirección opuesta al gentío.

La accidentada costa norte de Gozo es uno de los lugares más bellos de todas las islas. Muchas de las excursiones en kayak comienzan en las antiguas salinas de Qbajjar, donde la sal todavía se recoge en las piscinas excavadas en la roca, dejando que el agua de mar se evapore naturalmente al sol.

Desde allí, salen muchos viajes por la costa hasta Dahlet Qorrot, una cala bordeada con cuevas coloridas y casas-bote excavadas en la roca. Es muy diferente al resto de la isla, con arenas rojas y colinas quebradas por las rocosas bahías.

Hay muchos lugares para bucear tranquilos, y donde podes aprovechar a hacer alguna máscara de barro natural. En estos parajes más tranquilos, la única compañía que verás es la de los pescadores locales flotando en sus tradicionales barcos de luzzu.

 

 

El salvaje oeste de Malta y los acantilados de Dingli

La mayoría de los turistas se acercan para visitar la famosa Gruta Azul. Pero, aunque resulte espectacular, no hay mucho que ver en el área. Una vez llegado al punto, dar una vuelta y regresar al punto de partida.

Si la idea es recorrer y conocer la zona norte de la isla, dirígete al noroeste, donde encontrarás los acantilados de Dingli.

 

El área se encuentra a pocos kilómetros de su pueblo homónimo, y antiguamente formaba una barrera natural para los invasores que intentaban hacer suya la isla de Malta.

A más de 250 metros sobre el nivel del mar, en un día despejado se puede llegar a ver hasta la pequeña isla de Filfla, y los acantilados van desde la Gruta Azul hasta Bahrija.

Allí hay un acceso a la bahía más aislada de la isla, la Fomm Ir-Rih. Este es un lugar ideal para nadar tranquilamente lejos de la ruidosa costa este.

De vuelta en los acantilados, un camino de unos 11 kilómetros recorre la costa oeste hasta Dingli. De camino se pueden visitar las antiguas iglesias, un pueblo de la Edad de Bronce y un sitio arqueológico prehistórico.

 

Grutas al Norte de Malta

Grutas al Norte de Malta

 

Una maravilla del Patrimonio UNESCO escondida bajo tierra

Para un lugar tan pequeño como Malta, que solo mide 316 km2, cuenta con cantidad sorprendente de sitios patrimoniales de la Unesco. Van desde la propia ciudad de Valletta hasta una serie de templos megalíticos que datan de 4.000 AC.

Escapando de las multitudes para ver algo realmente único, la recomendación es el Hipogeo de HalSaflieni. Se encuentra cerca de la capital y solo acepta hasta 300 visitantes por día. Es difícil imaginar esta serie de cámaras funerarias subterráneas excavadas en la piedra caliza coralina que tienen más de 6.000 años de antigüedad. El nivel más profundo está a más de 10 metros debajo de la superficie.

Este sitio no fue descubierto hasta 1902, cuando los trabajadores cayeron al interior mientras trabajaban en el área. Se estima que más de 6000 personas fueron enterradas allí, junto con objetos funerarios de cerámicos y amuletos junto a los restos óseos.

 

Hipogeo de Hal Saflieni, Malta

Hipogeo de Hal Saflieni, Malta

 

Para los amantes del buen vivir

Para los sibaritas y buscadores de tesoros relacionados a la gastronomía, también Malta guarda sus secretos.

En la antigua Ciudadela en la capital de Gozo, Rabat (Victoria), se puede visitar alguno de los fantásticos restaurantes como el  Ta ´Rikardu.

En el interior, los frescos muros de piedra del restaurante ofrecen los mejores quesos de oveja y cabra de la región. Especialmente los quesos de cabra Gozitan son únicos y se han hecho famosos en todo el mundo.

Se pueden degustar como parte del relleno de ravioles malteses (ravjul) o bien servidos frescos. Usualmente se consumen en tres formas: un queso blando tipo ricota; un queso duro secado al viento y de sabor fuerte; y una versión más picante que se empapa en vino y se seca. Por lo general se sirven en una bandeja con tomates, alcaparras, aceitunas y pan.

Si estás interesado en ver como se producen, puedes tomar un tour a la granja de Rikardu, donde hay más de 200 ovejas y cabras. Se puede ver como se elabora a mano artesanalmente y aprovechar la oportunidad para una buena degustación.

 

Para los amantes de los vinos, una de las mejores alternativas es un recorrido por la viña de la bodega Mar Cassar. Allí se realizan vinos Chardonnay, Merlot o Petit Verdot.

Todo aquí se efectúa de manera ecológica gracias a un proyecto de vida que llevó a cabo Mark Cassar, su dueño y su familia. Un emprendimiento que le llevó gran parte de su vida. No se usan pesticidas ni herbicidas en la elaboración del vino; por ejemplo, las flores silvestres se plantan alrededor de las 10 mil enredaderas para atraer a los insectos de forma natural.

La electricidad también se obtiene a través de paneles solares y turbinas, y un recorrido por el gigante kvevri subterráneo (cubas de arcilla gigantes) en el que el vino madura revela el gran trabajo que con que se llevó a cabo esta empresa. Hoy, la bodega elabora alrededor de 15.000 botellas.

 

Queso Gozitan

Tipo queso de cabra Gozitan de Malta

Compartir con:

Durante muchos años ha trabajado en la organización de viajes, con especialización en cruceros. También profesional del diseño y comunicación, fusiona en Discover Travel News sus dos pasiones. Ahora pasa gran parte de su tiempo estudiando e informándose para contar todo lo interesante, atractivo y diferente, con ideas reales y concretas, que el mundo tiene para ofrecernos.

[email protected]

Sin comentarios

Dejános tu comentario.