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Siguiendo los pasos de Roald Amundsen

Durante 500 años, los aventureros y los científicos buscaron la ruta para cruzar del océano Atlántico al Pacífico a través del polo. Hubo un expedicionario que fue el primero en encontrar este camino, fue Roald Amundsen, a principios del siglo XX.

 

 

“Pasamos las islas Liston y Sutton y dejamos atrás el estrecho de Dolphin y Union. El alivio de haber maniobrado el último tramo en el Pasaje Noroeste fue indescriptible”, así lo relataba en su bitácora. Esta anotación escrita por el aventurero y explorador polar Roald Amundsen está fechada el 21 de agosto de 1905. Cubierto con pieles de foca, Amundsen contemplaba el mar abierto después de navegar a través del hielo durante tres años. Ese viaje a través a través del pasaje en las áreas insulares del norte de Canadá se transformó en leyenda. Fueron tres años mágicos, difíciles por el frio, la aventura y la incertidumbre, a bordo del barco de expedición Gjøa.

 

El mar Ártico siguen siendo el mismo, y conservando su misterio. Hábitat de vida salvaje, fauna marina, aves y la escasas poblaciones de inuit. Hoy los viajes por el área son muy diferentes en comodidades y seguridad al que fue el de Roald Amundsen, pero conserva absolutamente su magia y la parte más aventurera.

 

El Pasaje noroeste es la ruta marítima que se abrió desde el Atlántico hasta el Pacífico. Corre a través del archipiélago ártico en el norte de Canadá, y es sin duda la ruta marítima más corta que los conecta. Es de aproximadamente unos 19.000 kilómetros más corta que hacerla a través del Cabo de Hornos y uno  aproximadamente 11.000 menor que cruzando el Canal de Panamá.

 

El viaje a través del pasaje sigue siendo sinónimo de exploradores polares, aventureros y científicos.  Misterio, esperanza, curiosidad y determinación. Vida y muerte. Barcos y personas han desaparecido, y durante mucho tiempo este viaje fue únicamente algo teórico y materia de científicos y navegantes. Sobre todo porque nadie conocía a ciencia cierta el área. Hoy sabemos exactamente las zonas navegables, donde hay tierra y hielo, además de conocer la existencia del Pasaje Noroeste.

 

Juan de Gaboto había sido el primero en navegar por los mares del norte en el año 1497, después de las incursiones vikingas. Desde la era de los grandes navegantes europeos, el Ártico seguí siendo una tarea pendiente y un “imán irresistible” para los exploradores, como bien Amundsen relataba.

 

 

Imagen fotográfica de Roald Amundsen en el Ártico

Imagen fotográfica de Roald Amundsen en el Ártico

Historia y ciencia

Roald Amundsen comparte el podio de los aventureros junto con Fridtjof Nansen, uno de los hombres más destacados en la historia Noruega. Desde muy temprano, a sus 17 años, decidió convertido en explorador polar, conociendo las hazañas de Nansen y sus cinco camaradas quienes habían cruzado Groenlandia en esquí entre 1888-1889. Una multitud de 60 mil personas, increíblemente grande para la época, recibió a los exploradores, incluido el propio Amundsen.

 

Cuatro años después, Nansen emprendía el viaje hacia el Polo Norte a bordo del barco Fram. Esto motivó fuertemente a Amundsen, de solo 20 años, a pensar y prepararse para su propia expedición. Dejó su carrera de medicina para trabajar en el barco de expedición belga en su primera travesía entre 1897 y 1899.

 

A mediados del siglo XIX tuvo lugar un evento dramático en la historia de la exploración polar. Dos barco ingleses, el HMS Terror y HMS Erebus partieron el 19 de mayo de 1845 del puerto de Londres. Habían preparado el barco reforzando el casco con placas de hierro, sobre todo en su proa. El capitán Franklin y su tripulación salieron preparados para varios años de navegación. Pasaron hasta tres años sin noticias hasta que se decidió salir a su búsqueda. Hasta el año 1869 zarparon 26 barcos con la esperanza de encontrarlos, y en esos viajes se fueron descubriendo nuevas áreas e islas polares. Hoy sabemos que sucedió con la expedición, que quedó atrapada en el hielo, debido a su tamaño y peso. Nadie sobrevivió.

 

Este episodio puso muchas dudas sobre las posibilidades ciertas acerca del Pasaje Noroeste. Sin embargo, Amundsen, no tomo nota de ello y confió en la palabra e informes científicos del norte de Canadá.

 

Preparado para su viaje, el 25 de agosto de 1903, zarpó a bordo del Gjøa. Un barco que originalmente había sido concebido para la pesca de arenques, pero con grandes cualidades para las expediciones. Era mucho más pequeño que los anteriores, lo que le permitían y deslizarse con mayor facilidad.

 

Cada día tomaba notas en su diario. Gracias a ellas también conocemos muchos detalles y hoy, muchos creen que podrían haber cruzado el pasaje en un año si no hubiera invertido tanto tiempo en cuestiones científicas. Pero los 23 meses de viaje también dejaron muchos otros descubrimientos.

 

Durante el transcurso de este largo viaje, la tripulación se relacionó y familiarizó con los indígenas locales, los inuit. Intercambiaron bienes, aprenden a vestirse con pieles de foca y hasta construir iglúes. En este intercambio, los nativos adquieren los cuchillos, agujas de cocer y otras herramientas.

 

La noticia del descubrimiento del paso llegó a Noruega y causó gran revuelo.  Cuando regresó a su país, Amundsen se convirtió en un héroe nacional y recibió la medalla de la Orden de San Olav.

 

Oso polar en el Ártico

Oso polar en el Ártico

 

 

Un viaje al Ártico hoy

Los descubrimientos del pasado y la tecnología de hoy permiten navegar estas aguas de forma muy diferente. Sin embargo, sigue siendo una ruta joven, nueva, aventurera, un destino aún para descubrir.

Los valientes exploradores que arriesgaron sus vidas para llegar a los polos habían sido en gran medida olvidados hasta los últimos años. Con la publicación de fotografías inéditas en los últimos años del capitán Robert Scott y su trágica expedición, las heladas tierras del norte y del sur recobraron protagonismo.

 

Recién en 2007, la Agencia Espacial Europea fue capaz de informar en que momento el pasaje noroeste está abierto a la navegación. A partir de ahí los primeros cruceros de expedición comenzaron con sus rutas de este a oeste, de Groenlandia a Canadá.

 

El Ártico ofrece algunos de los paisajes más espectaculares del planeta Tierra, con una rica y vibrante historia cultural y una increíble vida salvaje. Dos compañías de crucero, muy diferentes entre sí, pero con excelentes propuestas se puede realizar viajes por el Ártico. Dos de los cruceros de expedición de Hurtigruten tienen nombres relacionados con la historia que hemos contado. El ms Fram y el nuevo barco, el ms Roald Amundsen.

 

Por otro lado, la compañía de ultra-lujo Scenic Eclipse, ofrece viajes de lujo, a bordo de su megayate de expedición. Pasamos tierra histórica y antiguos icebergs.  En la cima del globo, también Scenic se compromete con sus viajeros a llevar la experiencia más allá, incluyendo excursiones desembarcando para observar la naturaleza, y opciones en su helicóptero y el submarino que lleva a bordo.

 

Para mayor información sobre estos viajes, te recomendamos consultar a nuestros expertos en crucero recomendados. Un especialista sabrá asesorarte en una nueva expedición.

 

 

Parte de esta nota está basada en información de Hurtigruten.

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Durante muchos años ha trabajado en la organización de viajes, con especialización en cruceros. También profesional del diseño y comunicación, fusiona en Discover Travel News sus dos pasiones. Ahora pasa gran parte de su tiempo estudiando e informándose para contar todo lo interesante, atractivo y diferente, con ideas reales y concretas, que el mundo tiene para ofrecernos.

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