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La Cartagena de García Márquez

Un paseo por la magia de García Márquez

Cuando se cumple un nuevo aniversario de la triste pérdida del escritor Gabriel García Márquez, te proponemos los lugares en su Colombia donde revivir parte de la magia que él mismo nos legó.

 

 

Un gigante de la literatura, Premio Nobel de Literatura en 1982, nos dejó una obra increíble y apasionante, y fue una de las máximas figuras del realismo mágico.

Su obra fue traducida a docenas de idiomas, y su fama y talento lo pusieron a la altura de escritores tan reconocidos como Tolstoi, Hemingway, Saramago y tanto otros que él admiraba.

García Márquez fue un maestro del género literario conocido como realismo mágico, en el que lo milagroso y lo real convergen. La magia que inunda sus novelas e historias, es ansiada por sus seguidores quienes pretenden descubrir algo de ella en cada uno de los lugares que vieron nacer y crecer al maestro.

Muchos son los lugares que inspiraron al escritor colombiano, y hoy te proponemos un recorrido por algunos de ellos para que puedas adentrarte en el mundo de sus novelas.

 

 

Aracataca, infancia e inspiración

A unos 130 kilómetros al sureste de la ciudad de Barranquilla, se encuentra Aracataca.

En este pequeño pueblo cerca de las costas del Caribe nació García Marquez. Era hijo de un empleado de correos quien con doce hijos en su haber dejó crecer a Gabriel en el antiguo caserón de sus abuelos paternos.

Esta casa sin dudas influyó en sus escritos, y por sobre todo las historias fantásticas que le contaba su abuela. También lo hizo su abuelo, un coronel retirado del ejército, quien según él, tenía un marcado parecido al del Coronel Aureliano Buendía, protagonista de «Cien años de soledad».

 

Gran parte de la obra de Márquez transcurre en Macondo, y si bien no es el pueblo donde nació, si se inspiró en él.

La estación de trenes del pueblo guarda las postales que todo quien hay leído Cien años de soledad recordará. La novela describe los trenes que trasportaban los cuerpos hasta el mar durante la masacre de las bananeras en 1928.

La escritura fue de la mano de su educación. Y un paso por la escuela de Aracataca te permite imaginar al joven García Márquez aprendiendo a leer y escribir, y cuyos frutos están palpables en sus increíbles obras. Fue la Escuela Montessori donde aprendió a leer y escribir, y hoy en su fachada se reconoce al escritor con un retrato. Sigue funcionando aún hoy como escuela y solo puedes observar desde fuera.

En la ciudad, puedes sumarte a las visitas guiadas en bicicleta que se ofrecen de «Macondo». Una manera diferente de recorrer y visitar la ciudad que encendió la imaginación de García Márquez.

 

 

Museo Gabriel García Márquez

Como muchas de sus novelas hicieron referencia a eventos de la vida real, con un toque de ficción también se escribieron en torno a la premisa de la soledad, algo que pudo encontrar en la privacidad de su hogar, que ahora sirve como museo.

Hay que tener en cuenta que la casa original fue demolida hace unos cuarenta años y esta fue reconstruida gracias a varias fuentes de documentación recogida en sus crónicas y testimonios de su madre y vecinos.

Pero al igual que en sus obras, el museo reúne aspectos reales y de ficción. Se pueden visitar múltiples espacios en el museo. Desde las oficinas del abuelo, la sala de visitas, el comedor, los cuartos de Gabo, la cocina, hasta el hermoso corredor de las begonias y los patios.

Los mobiliarios originales fueron adquiridos en anticuarios de Santa Marta y Bogotá, y se corresponden con los usados en la época desde finales del siglo XIX hasta la década de 1930 en esta área del Caribe.

Encuentra información adicional en el sitio web del museo.

 

Casa Museo de Gabriel García Marquez

Casa Museo de Gabriel García Marquez en Aracataca, Colombia

 

 

Mompox, para los intrépidos

Al sur de Aracataca, la encantadora y pintoresca ciudad de Santa Cruz de Mompox, podría inspirar a cualquiera. Sin embargo, lo hizo sin dudas con García Marquez, especialmente en escenas de El General en su Laberinto. No es fácil de llegar, pero su magia la convirtió desde 1995 en Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Para acceder a ella deber realizar el viaje a través del río Magdalena. Es una ciudad colonial quedada en el tiempo, y parece realmente de ficción.

Es un lugar ideal para relajarte y pasar algún día en el hermoso hotel La Casa Amarilla que ocupa un edificio del siglo XVII.

 

Mompox, Colombia

La ciudad colonial de Mompox en Colombia

 

 

La magia continua en Barranquilla

García Márquez se mudó a Bogotá al llegar a la adolescencia. Estudió abogacía pero se dedicó al periodismo. En un contexto donde la violencia ocasionaba numerosas muertes, esta temática se transformó en el fonde de varias de sus novelas.

Durante muchos años se ganó la vida escribiendo para los periódicos en Cartagena y en Barranquilla. En esta ciudad costera, aproximadamente a 2 horas de Aracataca, Gabo se convirtió en uno del Grupo de Escritores de Barranquilla.

Un paso obligado en esa ciudad es por el bar La Cueva, donde los escritores solían reunirse para tomar unos tragos y debatir sobre poesía, literatura y arte. El bar se convirtió en el lugar favorito del escritor durante su juventud. Está ubicado en el centro histórico de la ciudad, y se había convertido desde 1955 en un lugar de reunión para jóvenes bohemios.

El grupo se conformó a partir de estas reuniones y fue un hito en su vida, tanto personal como profesional, para toda su vida. Allí surgieron sus primeros amigos y compañeros literarios, y terminó siendo reflejado en Cien años de soledad. También fue citado en Los funerales de la mamá grande.

Años posteriores Márquez regresaría a Barranquilla para relacionarse y explorar en la terminología local para incluirla en varias de sus obras.

Hoy, La Cueva, es un bar-restaurante, que además, es un centro cultural de los más importantes de la ciudad e inclusive de Colombia.

 

A unos cuantos metros de la Plaza de San Nicolas, en el segundo piso del edificio «El rascacielos» (calle 32 #40-81) vivió esos años. Era la antigua Calle del Crimen, hoy Calle de la Paz.

Era su barrio, su lugar, ya que trabajaba en El Heraldo, situado justo en la parte posterior del edificio. Además, en su barrio solio pasear por la plaza, y concurrir a la Librería Mundo, de donde obtenía gran parte del material de discusión que llevaba a sus tertulias. La librería estaba conectada con el local del Café Roma, en la calle San Blás (ahora calle 37).

Después de tres años de novio, en 1955, Gabriel se casó con Mercedes Barcha. La boda se celebró en la iglesia del Pertpetuo Socorro en la calle 66 y 46.

No solo se aficionaba por la lectura, también el cine lo apasionaba y el viejo Teatro Colombia, ubicado en la calle San Blás, se convirtió en un segundo lugar de reunión del grupo de amigos.

 

Bar La Cueva en Barranquilla

El mítico Bar La Cueva en Barranquilla, Colombia

 

 

Completar la experiencia en Cartagena

Transitar en lugares que inspiraron sus novelas y donde Gabriel Márquez paso parte de su vida es una parte del viaje. Otra, puede ser relajarte en uno de los escenarios que retrataron su vida en la película.

En el hotel Casa Pombo en Cartagena, que fue el escenario de la película, El amor en los tiempos del Cólera. Si está dentro de tus posibilidades, reserva una de las hermosas habitaciones en este hotel y disfruta de unos días maravillosos en esta fantástica ciudad.

Además, en la ciudad, se realizan tours guiados que incluyen los hitos más importantes de su obra, que están presentes tanto en su historia real como en la fantasía. Sobre todo en sus noveles El amor en tiempos de cólera y De amor y otros demonios, que cuentan historias que transcurren en la Cartagena de los siglos XVIII, XIX y principios del XX.

Puedes encontrar varios tours en español temáticos en este enlace.

 

 

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Durante muchos años ha trabajado en la organización de viajes, con especialización en cruceros. También profesional del diseño y comunicación, fusiona en Discover Travel News sus dos pasiones. Ahora pasa gran parte de su tiempo estudiando e informándose para contar todo lo interesante, atractivo y diferente, con ideas reales y concretas, que el mundo tiene para ofrecernos.

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