Paul Gauguin

La Polinesia a través de los ojos de Gauguin

En 1891, arruinado económicamente, repleto de deudas, y atormentado por una insatisfacción constante, Paul Gauguin se embarcó hacia Tahití, y retrató su belleza indígena.

 

Escapando de Europa y sus reglas, y en busca del paraíso perdido, ansiaba encontrar su libertad, que según él incluía dejar de lado las rígidas reglas y una sociedad gobernada por el oro, lo superfluo y las mentalidades «amesetadas«.

A excepción de un corto lapso de tiempo en el que regresó a Francia, entre 1893 y 1895, el resto de su vida la pasó en la Polinesia Francesa, entre Papeete y luego, las Islas Marquesas.

 

Su lugar en la Polinesia lo encontró en la meseta tahitiana de Taravao. Allí las personas vivían en un espacio natural, regidos por sus propias reglas. El cambio cultural y el paisaje, inspiraron a Gauguin e impulsaron un renacer artístico. Antes de partir dejando París atrás, con sus 43 años, no había logrado vender un solo cuadro, y con excepción de Vincent van Gogh, con quien mantuvo una relación de amistad durante un tiempo, no lograba tener un vínculo con otros artistas. El difícil temperamento de ambos no permitió que esa relación llegase a buen puerto, pero es material de otra historia. Conceptualmente, también tenían sus diferencias, ya que mientras Van Gogh se consideraba un realista, Gauguin ponía el acento en que una obra no debía representar la realidad, lo que se veía, sino lo que evocaba en la memoria.

 

Paisaje Tahitiano - Paul Gauguin

«Paisaje Tahitiano» Paul Gauguin – 1891 Museo: Minneapolis Institute of Art

 

 

A pesar del cambio espacial, las características esenciales de su pintura no cambiaron radicalmente. Mantuvo la expresividad cromática, el rechazo a la perspectiva realista y el uso de formas planas, con menos volumen. Sin embargo, apasionado por la belleza natural y el indigenismo de Tahití, fue influido claramente por el ambiente tropical y cultural.

Su obra cobró fuerza expresiva, la temática fue más característica, y los cuadros de mayor tamaño y con composiciones más simplificadas. Gauguin se enfocó en realzar el espíritu libre de la cultura polinesia, y se inspiró en sus paisajes, con los cuales llegaron algunas de sus creaciones más destacadas.

 

La temática de sus cuadros abarcó desde escenas de la vida cotidiana, como Tahitianas en la playa (1891), hoy en el Museo de Orsay de París, hasta las inquietantes escenas supersticiosas de El espíritu de los muertos observa. En una ocasión decidió permanecer largo tiempo entre los nativos para empaparse de su cultura, y esas playas de arenas negras, las montañas verdes y las lagunas en las faldas de los volcanes, quedaron retratadas en gran parte de sus obras.

Su obra maestra «es la inmensa alegoría, que es así su testamento pictórico», ¿De dónde venimos, qué somos, dónde vamos? (1897) actualmente en el Museo de Bellas Artes, Boston. Fue pintado antes de su intento de suicidio.

 

 

¿Cuándo te casas? - Nafea Faaipoipo, Paul Gauguin

¿Cuándo te casas? – Nafea Faaipoipo, Paul Gauguin, 1892. Colección Privada

Artísta único y diferente

Un personaje cuya vida acusó incesantes cambios, creciendo en París y viajando al Caribe y Sudamérica, para terminar sus días en la Polinesia. Pero no solo fue cambiante en lo geográfico, sino también en lo laboral y personal, dejando «todo» para dedicarse a su lado artístico. Cambios de trabajo, muerte de alguno de sus hijos, el abandono personal llegando a un intento de suicidio. El «dejarlo todo» inspiró un concepto actual llamado Síndrome de Gauguin, que refiere a quien deja todo por enfocarse a una vocación.

 

Fue un bohemio con todas las letras. En la Polinesia, padeció de una salud deplorable, y siempre careció de dinero. Encontró una nueva mujer con quien tuvo un hijo, y también dos amantes. Una de ellas, Paura, se transformará en su esposa con quien tuviera dos hijos más, de los cuales uno falleció, y que lo terminará abandonando por su sífilis. Tras esta primera etapa en Tahití, con viaje a París entretanto, decide marcharse a las Islas Marquesas, concretamente a la ciudad de Atuona en Hiva Oa.

Allí construye la «casa del disfrute», y a pesar de como creían las autoridades y especialmente los misioneros, no fue concebida para la lujuria o libertinaje, sino en la búsqueda de la paz y la felicidad.

 

Recibía una modesta pensión que le enviaba un marchante de arte de París, con la que se mantuvo hasta su muerte, el 9 de mayo de 1903. Gauguin había sufrido bastante, y a sus 55 años, finalmente muere, y hoy no se sabe a ciencia cierta si debido a una sobredosis de morfina o por un fallo cardíaco. Su lápida está en Atuona, y tras su fallecimiento recibió un multitudinario homenaje, con una exposición en su célebre casa.

 

 

Vahine no te tiare. Paul Gauguin

Vahine no te tiare, Paul Gauguin, 1891. Gliptoteca Ny Carlsberg, Copenhagen

El legado de Gauguin, con blancos y negros

Ubicado dentro del grupo de artistas post-impresionistas como van Gogh, Toulouse-Lautrec y Cézanne; supo encontrar su distintivo y personalidad en gran parte gracias a sus viajes. Y como muchos otros artistas no fue famoso y no pudo disfrutar de ella en vida. Tras su muerte en solidad y pobreza, hoy sus obras ocupan un lugar privilegiado en los mejores museos del mundo. Muchas de las mismas obras o dibujos que eran comidas por roedores durante su existencia.

 

Hoy en día es uno de los pintores post-impresionistas más importantes de la época. Sin embargo, también se lo pone en tela de juicio por las costumbres en vida, por su gusto por las menores de edad, y acusado de contagiarlas con sífilis. Blancos y negros muy marcados, todo tan extremo como en su vida. Obras artísticas maravillosas en una vida oscura, y signada por el individualismo y egoísmo.

 

Con todo y las controversias que hay respecto a su existencia, sus obras y su Tahití siguen tan intactos e inmortales como cuando los pintó. Gracias a Gauguin, Tahití se hizo famosa y actualmente estas islas, en medio del océano Pacífico, son uno de los destinos de turísticos más lujosos y buscados. Un sitio tan genuino, que años después de la muerte del pintor, sigue siendo ideal para desconectarse de todo.

 

La "Casa del Disfrute" en Atuona en Hiva Oa

La «Casa del Disfrute» en Atuona en Hiva Oa, Islas Marquesas

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Durante muchos años ha trabajado en la organización de viajes, con especialización en cruceros. También profesional del diseño y comunicación, fusiona en Discover Travel News sus dos pasiones. Ahora pasa gran parte de su tiempo estudiando e informándose para contar todo lo interesante, atractivo y diferente, con ideas reales y concretas, que el mundo tiene para ofrecernos.

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