Concergerie, Ile de France, Paris, Francia.

Un paseo temático por la París Revolucionaria

Te proponemos un recorrido por los puntos más emblemáticos y con un rol protagónico durante los convulsionados años de la revolución y «el Terror» en París.

Comenzamos por la Place de la Concorde, justo donde hoy está la salida del Métro. Imagínate el 21 de enero de 1793, a las 8 de la mañana y con todas las puertas de París, comercios y casas, cerradas al igual que sus ventanas. La multitud de más de 20 mil personas se han reunido en la Place Louis XV, que había sido rebautizada como Place de la Révolution el año anterior, cuando ya habían derribado la estatua de Luis XV. Dos horas más tarde, a las 10, el redoble de tambores anunciaba la caída de la guillotina sobre el cuello del rey. El verdugo levanta la cabeza y la multitud pide a gritos poder mojar sus pañuelos con la sangre del monarca. Pero no fue solo el rey el ejecutado allí, también Maria Antonieta y más de 1100 personas según las estimaciones. Recién después de haber finalizado el «Terror», la plaza toma el nombre actual.

Ahora atravesamos las puertas de la Concorde hacia por los jardines de las Tullerías. Aquí se encontraba el Palacio de las Tullerías, uno de los famosos y repetidos escenarios revolucionarios. El 13 de julio de 1789, en vísperas del día del asalto a la Bastilla, una muchedumbre cruzó las vallas de la guardia real, que luego recibió una lluvia de piedras desde la terraza y saqueó las guarniciones en busca de armas. Esta fue la razón por lo que la familia real se mudó desde el Palacio a Versalles en octubre de 1789.
La noche en que fue arrestado el rey en 1792, su guardia suiza compuesta por 600 soldados fue exterminada y mutilada. Según palabras del mismo Robespierre, «es la revolución más bella que haya honrado a la humanidad».

El Palacio fue demolido definitivamente en 1883, y solo se conserva, además de los jardines, l’Orangerie que ahora aloja al museo, y la Galerie Nationale du Jeu de Paume.

Frente al parque, al 230 de la Rue de Rivoli, se encuentra la placa que conmemora el sitio de la antigua Salle du Manége, sede del gobierno revolucionario desde noviembre de 1789 hasta la declaración de la República en 1792. Y a una cuadra de ahí está el Hotel Saint James et d’Albany, que fuera hogar del General Lafayette, y en cuyo jardín está la placa que indica el célebre encuentro con Maria Antonieta en 1779, de quienes se decía eran amantes.

Girando en la rue St. Roch hasta St. Honoré encontrarás el Convento de los Jacobinos, «Couvent des Jacobins«, que era el lugar de reunión de Robespiere, Danton y sus compañeros.

Al final de calle se abre el Palais Royal, que era el palacio del Duque de Orleans, y que tuvo una importancia considerable durante los años de la revolución, entre los cuales la conocida escena del 12 de julio de 1789 del discurso de llamado a la insurrección de Camille Desmoulins, después de conocer la destitución de Necker.

 

Caminamos en dirección al Louvre hasta la Place du Carrousel, donde estuvo ubicada la guillotina desde agosto de 1792 hasta mayo de 1793 y 35 personas fueron ejecutadas. Cuando se retiró la guillotina se construyó una pirámide de madera en tributo a Jean Paul Marat.

Cruzamos el río Sena por el Pont des Arts y vamos rumbo a Rue Bonaparte. A la izquierda tenemos la Escuela de Bellas Artes, donde Alexandre Lenoir intentó salvar de la destrucción parte de la herencia cultural, una gran colección de arte de iglesias y conventos en estos años álgidos.

Palais de Luxembourg, Paris, Francia

Palais de Luxembourg, Paris, Francia

Seguimos hasta la Rue de l’Abbaye, y justo al lado de la abadía St Germain des Prés, y donde se encuentra hoy el Institut Catholique era el Palacio del Abad donde sucedió una de las peores atrocidades de la Revolución en septiembre de 1792, cuando 115 sacerdotes quedaron atrapados en el jardín y fueron asesinados.

Tome la calle de l’Echaudé y rue Mabillon, pasamos frente a la iglesia de Saint Sulpice hasta nuestro próximo punto, el Palais du Luxembourg donde ahora se encuentra el Senado, fue utilizado como prisión que albergó entro otros a Danton y Thomas Paine.
Por la Rue Rotrou al costado del teatro l’Odéon, pasamos por el Nº 2 donde vivía Camille Desmoulins y más adelante, en el Nº10 de la Rue de l’Odéon, donde Paine estableció su residencia después de escapar de la guillotina.
Cruzando el Boulevard St-Germain, a media cuadra, encontramos el Café Procope en 13 Rue de l’Ancienne Comédie. Lugar favorito de Voltaire, Rousseau, Danton y Marat, que cuenta con una gran cantidad de retratos e inclusive el escritorio de Voltaire y una postal de María Antonieta.

 

Cafe Le Procope, Paris, Francia

Cafe Le Procope, Paris, Francia. Foto Jean Marie Hullot

Retornamos y tomamos la Rue de l’École de Médecine, donde en el Nº 15 se reunía el Club de los Cordeliers en el antiguo Couvent des Cordeliers. En el Nº 18 se produjo la muerte del panfletista de Marat, cuando Charlotte Corday lo apuñaló en el baño con un cuchillo de cocina. El cadáver fue exhibido en la puerta de la capilla de los Cordeliers, según cuentan con un brazo recuperado de otro cuerpo.

Seguimos hasta la Rue St-Jacques, Rue Dante hasta Rue Galande. Cuando comenzó «el Terror», cualquier lugar podía ser utilizado como prisión, y uno justamente el club de Jazz Caveau des Oubliettes recibe su nombre por la atroz sentencia de muerte que allí se llevada a cabo, dejando a los presos en las celdas hasta ser olvidados allí.
En el N° 56 del pub Trois Mailletz se encontraron instrumentos de tortura en la bodega durante la renovación, mientras que el club de jazz Caveau de la Huchette, Nº 5 Rue de La Huchette, era el tribunal, prisión y lugar de ejecución.

Vamos dejando atrás el barrio y cruzamos hacia la Ile de la Cité por el Pont St-Michel hasta la Conciergerie. Sin lugar a dudas esta fue una de las cárceles más atroces de la Revolución, donde los presos dormían sobre sus propios excrementos. La única que corrió con un poco de suerte fue María Antonieta quien tuvo una habitación pequeña con una cama y papel tapiz, aunque esto no impidiera que fuera decapitada el 12 de octubre de 1793. De más está decir que estamos justo en el lugar de la Sainte Chapel, una visita imperdible para realizar y que nos recuerda como cada iglesia fue devastada durante la época revolucionaria.

Cruzamos el Sena nuevamente por el Pont d ‘de Arcole, y desembocamos justo en el Hôtel de Ville, lugar desde donde marcho la muchedumbre en 1789 para buscar y linchar al rey en Versalles, y de donde obtuvieron armas de fuego y cañones. También fue la sede del tribunal militar establecido en agosto de 1792 para dispensar la «justicia» instantánea. El edificio original fue destruido en la Comuna de 1871.

Tomamos la Rue du Temple, en pleno barrio de Le Marais, hasta el 47 de la Rue Vielle du Temple, identificable con las cabezas de la Medusa en la puerta, está la casa adosada desde donde Beaumarchais dirige la empresa que traficaba secretamente armas a Estados Unidos. A la vuelta, sobre la Rue des Francs-Bourgeois está el Museo Carnavalet que contiene la mejor colección sobre la historia de la revolución.

Siguiendo por la calle de Sévigné hacia el sur nos encontramos con la iglesia St-Paul-St-Louis, donde se dice que estaban los corazones de los reyes Luis XIII y XIV y fueron confiscados y vendidos.

Vamos directo hasta a la Bastilla por el Boulevard Henri IV donde podemos ver los ladrillos oscuros en la calle que marcan donde estaba la famosa prisión. También se han dejado marcas en el Rue St-Antoine, donde el Nº 5 indica la que era la puerta principal y el asalto del 14 de julio de 1789.
En la Place de la Bastille, en junio de 1794, la guillotina se llevó 73 víctimas en tan solo tres días.

Solo nos restaría una visita más, pero por la distancia podríamos recomendar tomar el autobús 86 hasta la Place de la Nation. Esta plaza se llamaba Place du Trône y fue la última parada de la guillotina antes de que el dispositivo regrese a la Concorde bajo el control total de Robespierre.

Sin embargo, en 1794 la guillotina se utilizó para asesinar a más de 1000 personas en la en la Place de la Réunion, de lo cual no ha quedado ninguna marca, aunque la prueba se encuentra en el Cimitière de Picpus, donde se encontraron las dos fosas comunes que contienen 1306 cuerpos de personas asesinas por la guillotina en el último y brutal período del Terror entre junio y julio de 1794.

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Durante muchos años ha trabajado en la organización de viajes, con especialización en cruceros. También profesional del diseño y comunicación, fusiona en Discover Travel News sus dos pasiones. Ahora pasa gran parte de su tiempo estudiando e informándose para contar todo lo interesante, atractivo y diferente, con ideas reales y concretas, que el mundo tiene para ofrecernos.

sergio@discovertravelnews.com

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