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Un paseo por las obras y lugares de Durero

Considerado el primer artista viajero, Alberto Durero, recorrió ciudades y documentó a través de su obra los lugares visitados.

 

Nacido en Nuremberg, Alberto Durero (Albrecht Dürer en Alemán) es considerado uno de los artistas alemanes más talentosos, así como una de las principales figuras del Renacimiento del Norte Europeo.

Experto de la pintura al óleo, grabados, dibujos en tinta, carbón y acuarelas; además de maestro y tratadista en las artes, geometría, arquitectura y, hasta ingeniería. Muchas son sus grandes obras. Pero, no solo despierta nuestro interés por ellas, sino por haber sido el primer artista de la historia en acumular una experiencia viajera única, en relación con anteriores y sus contemporáneos. No solo viajo más que cualquier otro, sino que acumuló en su peregrinaje historias y registros en dibujo y pintura.

En parte gracias a que Nuremberg, su lugar de residencia y crianza, se encontraba en el centro de toda ruta comercial de procedencia exótica, que ingresaba por Venecia hacia el Norte de Europa.

 

 

Alberto Durero Autorretrato, 1493

Alberto Durero Autorretrato, 1493 Óleo sobre pergamino adherido a lienzo. Musée du Louvre, París

Sus primeros viajes. Entre 1490 y 1494

Como parte de su trabajo de aprendiz, en 1490 emprendió su primer viaje de cuatro años. Algunos oficios en Alemania, por aquella época emprendían algunos viaje de aprendizaje para traer consigo experiencias, contactos y nuevas tendencias.

Se vería reflejado el camino hacia Frankfurt, donde se habría topado con la obra del llamado Maestro del Libro de Casa, y que influiría en algunos de sus dibujos. Su primer destino era Colmar, aunque al llegar por desgracia su mentor, Schongauer, había fallecido. La familia de este lo ayudo a descubrir la obra mientras trabajó con sus hermanos y el pintor Ludwig.

Luego viaje por Friburgo, Breisach y Constanza hasta llegar a Basilea donde se desarrolló en la xilografía colaborando en publicaciones hasta 1493 cuando se embarca por el Rhin hasta Maguncia y Estrasburgo. Allí se conocen algunos retratos pintados, pero se destaca su primer Autorretrato al óleo, pintando en Estrasburgo.

 

 

 

 

Alberto Durero Arco

Alberto Durero Arco, 1495 Acuarela. Musée du Louvre, París

El primer viaje a Italia. 1494 a 1495

De regreso a Nuremberg su familia prepara un acuerdo matrimonial con una buena dote y mejor posición. Este ascenso social le permitiría abrir su propio taller de acuerdo a las disposiciones gremiales de aquel entonces. Estaba preparado para emprender un viaje de formación profesional a Italia, algo nuevo para un artista alemán. El primer viaje de artistas de este tipo. 

Durero se instaló 6 meses en Venecia a partir de octubre de 1494. De este viaje han sobrevivido dibujos y acuarelas de elementos y temas italianos, sobre todo relativos a la naturaleza. Una anticipación a los estudios naturales que se impondrían a mediados del siglo XVI. En ese entonces en Venecia existía una importante colonia de mercaderes del norte europeo.

 

También mostró su atracción por las modas locales, y documentó las indumentarias y vestimentas según los usos de los lugares que fue conociendo.  Desde allí se estima se desplazó a Padua, Mantua y Cremona, aunque sin registros. Durante el 1495 la obra atestigua su visita desde Verona hacia el Lago de Garda, con la ilustración de la fortificación de Arco.

Si hay registros del camino por los Alpes, que han quedado como documentación de los primeros paisajes tomados al natural. Un ejemplo de ello es la obra  Vista de Innsbruck desde la orilla del río Inn, junto a la Nordkette. En esta ciudad, Innsbruck, se estima que permaneció un tiempo más largo.

 

 

Alberto Durero Retrato de busto de una joven veneciana

Alberto Durero Retrato de busto de una joven veneciana, 1505 Óleo sobre tabla. Kunsthistorisches Museum, Viena

El segundo viaje a Italia. 1505 a 1507

Durante el tiempo que pasó en Wittenberg, Alemania, estudio a Vitruvio y entró en contacto con la obra de Barberi. Allí se convenció de viajar nuevamente a Venecia, pasando por Augsburgo, donde conocería al hermano de Jakob el Rico. En el viaje tomó el camino por el sureste de Austria, vía Klagenfurt, documentado por dibujos de campesinos y «tipologías» de extranjeros.

Desde Venecia, el pintor mantuvo misivas con Pirckheimer, quien le ayudó económicamente en ese período y con quien continuó la amistad. Un detalle adicional sobre esta relación epistolar, es el que se tratan de las primeras cartas originales que se conocen de un artista.

Fue un viaje en el que Durero volvía, no para aprender, sino para medirse con los artistas locales. Era un artista reconocido internacionalmente por sus estampas. Según Vasari había regresado a Italia para demandar al grabador Raimondi por plagiar la obra Vida de la Virgen, y falsificar su firma. En el período se empieza a lucir con sus pinturas y retratos.

 

También, por producir obras religiosas incorporando algunas cuestiones de carácter germánico. Es el caso de la famosa «La fiesta del Rosario«, que le daría más prestigio de toda su trayectoria y sería la primera pala de-altare.

 

Durero en Venecia desarrollo todas sus cualidades de pictor mimetico, por su poder de adaptación y mimetización con la pintura veneciana. Además de sus aspiraciones a sumar el calificativo de celerrimus, relacionado a la rapidez en realizar sus obras. Talento y facilidad eran sus características,

 

Este viaje, además, marcó el gran interés del artista por la teoría del arte. Aprendió en Bolonia los secretos de la perspectiva y plasmar todo esto de regreso su primer tratado teórico publicado en 1525: Underweysung der Messung.

 

Alberto Durero. La fiesta del Rosario.

Alberto Durero. La fiesta del Rosario. Óleo. Galería Nacional de Praga, República Checa

 

 

Alberto Durero Retrato de hombre

Alberto Durero Retrato de hombre, 1521 Óleo sobre tabla. Museo Nacional del Prado, Madrid

Nuevos viajes por Alemania y los Países Bajos 1517-1521

Después de 10 años sin viajes registrados, se conocen la obras que los llevan hasta la residencia del obispo de Bamberg.

Un año después, en 1518, llegó a Augsburgo, durante la Dieta Imperial, con la finalidad de documentar a los presentes.  Muchos son los retratos que saldrían de aquellas semanas, incluidos los del cardenal Alberto de Brandemburgo o el emperador Maximiliano. Aquí comienza a valorar las posibilidades propagandísticas del retrato. 

Durante su estadía en Zúrich, en 1519, documentó en dibujo a pluma el asedio de la fortaleza de Hohenasperg, demostrando su interés por la disciplinas referidas a la construcción de estas edificaciones.

A punto de cumplir 50 años, en 1520 dejó Nuremberg con destino a los Países Bajos. Es el período del artista que nos deja ver con mayor claridad sus actividades cotidianas a través de su obra escrita.

 

Según el diario realizó 140 dibujos en su mayoría retratos, y es muy probable que hiciera muchos más que ni siquiera recordase mencionar. Casi todos son grandes pliegos a carbonilla. También han quedado algunas obras pictóricas, entre ellas «Retrato de hombre» retratando a Joost Plankfelt.

Hay registro de dos cuadernos de dibujos y acuarelas de ese viaje y su asistencia a Aquisgrán para la coronación del emperador Carlos V. De sus cuadernos se puede inferir que los cuadernos eran de uso propio, mientras que las otras obra en carbón para sus comitentes.

 

Durante este viaje a los Países Bajos, residieron con su mujer en Amberes, y visitaron desde allí Malinas, Bruselas, Brujas, Gante y Aquisgrán en la ocasión mencionada. Gran parte del viaje estuvo orientada en torno a conseguir el dinero del emperador entrante, Carlos V.

También dedicó su tiempo al dibujo de animales y a viajar hasta las costas del Mar del Norte donde realizó el dibujo de la Cabeza de Morsa, en tintas y acuarelas. Había llegado allí en busca de una ballena varada.

Su espíritu y costumbres habían cambiado mucho desde su viaje a Venecia. Ahora era un hombre de contrastes: ahorrativo por un lado e impulsivo en gastos inútiles y coleccionista de objetos raros por otro. Amberes era el lugar ideal en ese momento, cuando emergía como nuevo centro comercial.  Fue un reto en el encuentro con sus rivales artísticos y su afán de superar a otros artistas, presentes y del pasado.

Los «primitivos flamencos» habían despertado la imaginación de Durero desde temprana edad, y ahora había tenido la oportunidad de ver algunas de sus obras. Sobre todo, elogiando al maestro Van Eyck.

 

Durero creía haber superado a los artistas que eran maestros en su juventud, pero tenía pendiente la confrontación con sus contemporáneos de Italia y Flandes. Como relata Vasari, sentía admiración y aprecio por Rafael, con quien se sabe se había enviado algunas obras.

Finalmente, en 1521, entra en contacto con el artista flamenco que más admiraba, Lucas Van Leyden.

 

Alberto Durero. Liebre Joven.

Alberto Durero. Liebre Joven. Acuarela, gouache. Museo Albertina, Viena

 

Albrecht Duerer Haus

Albrecht Duerer Haus, Nueremberg, Alemania

Regreso  Nuremberg

A pesar de las valiosas ofertas que recibiría para regresar a Venecia y Amberes, Durero decidió permanecer en su ciudad natal hasta el final de sus días. Su estatus social era muy alto en su comunidad. Miembro del Consejo, dueño de una espléndida casa (la  Dürerhaus) y libre de impuestos en toda Alemania.

 

«Sólo su ansia de viajar, su Wanderlust, combinada con una formidable curiosidad artística y antropológica, logró alejarle ocasionalmente de las orillas del Pegnitz.»

 

Esta cita, y la información bibliográfica de esta nota pertenece “Apelles Vagabundus”. Los viajes de Alberto Durero, del aprendizaje a la rivalidad, de Juan Luis González García

 

 

Visita de la casa de Durero «Albrecht Durer Haus»

Un edificio recientemente restaurado, la casa del pintor y artista gráfico de la Edad Media Albrecht Durer es ahora un museo dedicado a su vida y obra. Si bien sus obras se exponen en diferentes museos del mundo, se considera que Durero ha cambiado el curso de la historia del arte en términos de detallismo, perfección y la tecnología del grabado.

 

La casa de entramado de madera, tiene una muestra de bocetos y grabados y vale la pena ser visitada.

 

Donde: Albrecht Durer Haus, Albrecht-Dürer-Straße 39, Nuremberg, Alemania

Sitio web:  https://museums.nuernberg.de/albrecht-duerer-house/

 

 

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Durante muchos años ha trabajado en la organización de viajes, con especialización en cruceros. También profesional del diseño y comunicación, fusiona en Discover Travel News sus dos pasiones. Ahora pasa gran parte de su tiempo estudiando e informándose para contar todo lo interesante, atractivo y diferente, con ideas reales y concretas, que el mundo tiene para ofrecernos.

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