Vista del Castel Sant´ Angelo

Un paseo nocturno por la Roma cristiana

Desde el corazón de la ciudad del Vaticano, pasando por el Castel Sant´Angelo, y rumbo al Trastevere visitamos de noche los principales sitios donde creció y se fortaleció el cristianismo en la ciudad de Roma.

 

El tour comienza en la Piazza San Pedro, junto al obelisco. El lugar escogido por supuesto no es azaroso tratándose de un recorrido por la Roma cristiana.

 

Esta plaza fue construida en el lugar que ocupaba el circo romano de Nerón y en el que se encontraba el obelisco que había sido traído desde Heliópolis, Egipto, por Calígula en el año 37.

Nerón había culpado a los cristianos del famoso incendio de Roma del año 64, y en consecuencia comenzó a perseguirlos. En esta casería Pedro quien regresaba a Roma fue ejecutado y crucificado en el circo.

En el lugar en que fuera enterrado, sus seguidores habían colocado una piedra roja para que solo ellos pudieran identificarlo. Y allí sobre esa piedra se construye la primera de las iglesias paleocristianas. Desde 1506 se dio comienzo a la construcción de la nueva basílica, que culminó con el edificio que hoy podemos visitar.

 

La nueva Basílica, una construcción que se extiende en el tiempo y en varias manos

El proyecto original fue encargado por el papa Julio II al arquitecto Donato Bramante. Sin embargo, éste solo llego a realizar los planos, presentar su diseño de iglesia con planta de cruz griega (donde cada brazo de la cruz es de la misma medida). También se encargó del trabajo sucio, demoler la antigua iglesia. Esto le costó el apodo del «maestro ruinoso» y muchas críticas y burlas recogidas en los documentos y crónicas de la época.

A su muerte, en 1514, se le ofrece la continuación a Rafael Sanzio junto con Antonio Sangallo. Rafael solo pudo estar en este trabajo 6 años hasta su muerte. En estos años el diseño varió hacia la planta de cruz latino que hoy conocemos en este edificio.

Pero aún las ideas finales no habían llegado. A la muerte de Rafael continúa Sangallo, quien insiste en la construcción de madera, con una enorme cúpula y dos grandes campanarios a sus lados. Esto no llegó a realizarse como ya podemos intuir, por los costos que esto presumía y debido también a la muerte de Sangallo.

 

En 1546 el papa Paulo III escoge a Miguel Angel Buonarotti para que ponga sus manos en el asunto. Volverá a la idea original de Bramante en el tema de planta en forma de cruz griega y comenzará a levantarse los pilares y la estructura de la cúpula actual. Fue una de las etapas en que más prosperó la construcción, comenzada por él y avanzada por sus discípulos Domenico Fontana y Giacomo della Porta. La cúpula fue culminada bajo sus  planos después de su muerte.

 

Carlo Maderno se hace cargo de la obra y considera mejor alargar la nave principal a las dimensiones actuales y diseño la nueva fachada con las columnas de orden gigantesco. Así se concluyó la estructura de la basílica en 1626.

 

Ahora quedaba terminar todos los detalles y la plaza. Y como no podía ser de otra manera para la época, intervino el papa Alejandro VII, de la familia Barberini, y su más famoso protegido, Gian Lorenzo Bernini. El diseño de la plaza, la columnata y los detalles y estatuas allí y en la fachada, fueron realizados y concluidos bajo las órdenes de Bernini. El interior, inclusive el espectacular baldaquino, también es su obra. Lamentablemente al verlo uno recuerda que el material utilizado en su construcción fue retirado del techo de bronce del Panteón de Agripa. Así nace la célebre frase «Quod non fecerunt barbarim fecerunt Barberini»,  lo que no hicieron los bárbaros, lo hicieron los Barberini

 

Él mismo intentó realizar la construcción de los dos campanarios en la fachada, y al término del primero tuvo que ser demolido debido a la falta de estabilidad que este ofrecía. Nota aparte, aquí comenzó el declive de la fama del arquitecto.

Los relojes y campanarios actuales fueron incluidos en el diseño recién a finales del siglo XVIII.

 

Una de las mayores curiosidades es que durante la mayor parte de la historia de la cristiandad, los papas no residieron en la ciudad del Vaticano. No fue hasta después de la construcción de este nuevo edificio; y anteriormente lo hacían en el lugar de la catedral de Roma, San Juan de Letrán.

 

Hacia el Castel Sant´Angelo

Dejamos atrás el Vaticano caminando por la Vía della Conciliazione en dirección al Castel Sant´ Angelo. En paralelo podemos ver parte de la muralla que debajo encierra a los pasadizos que conectan el Vaticano con el castillo, y que utilizarían los papas durante varios siglos.

La primera construcción, y que luego sirviera de base para el castillo, fue el mausoleo de Adriano. En cuatro años se había construido el puente que conectaba el centro de la ciudad con Mausoleo, y que a partir del siglo IV se pasó a llamar puente San Pedro por ser el único puente llevar a la antigua basílica de Constantino. Ya a partir del siglo VIII el puente pasó a llamarse Ponte Sant´Angelo o del Arcangel San Miguel. Esto tiene origen en un sueño que tuvo el papa Gregorio I, donde veía al Arcángel envainar la espada en señal del cese de las muertes en Roma por causa de las pestes y guerras.

En la parte inferior del monumento fueron depositadas las cenizas de Adriano, su esposa, su hijo el emperador Lucio Aelio Vero, y fueron sepultados Antonino Pio, Marco Aurelio, Comodo, Septimio Severo y Caracalla. Primero fue mausoleo, y a partir del siglo VI oficialmente pasa a pertenecer a la iglesia católica. Pero como aún no estaba construido el vaticano, era usado como fortaleza. Allí es que fue creciendo con sus torres y murallas, que se extendían hasta el mismo río Tiber. Cabe recordar que el río no tenía el mismo ancho que en la actualidad.

La fortaleza defensiva se fue convirtiendo en castillo a lo largo de los años cuando los papas comenzaron a habitarlo. Se construyeron grandes salones comedores y estancias papales en su interior. También se agregaron los cañones. Fue en 1527 cuando sufrió el gran asedio por parte del ejército de Carlos V, saliendo victorioso gracias a completar la fosa circundante con agua.

Sirvió de fortaleza hasta que los papas se mudaron al vaticano en el siglo XVIII, y que fuera tomado por los franceses con Napoleón. Tras la caída de Napoleón, y su destierro a Santa Elena, el castillo queda vacío hasta la formación de la República, pero recién a mediados del siglo XX, en pos guerra, pasa a convertirse en museo.

 

El sitio tiene 5 niveles, el primero el imperial con el mausoleo donde están los restos de 5 emperadores. Encontramos también los almacenes de trigo y las celdas de la inquisición, por donde pasaron Galileo Galilei y Copérnico. Este último pasó aquí sus últimos días antes de morir en la hoguera. Otros prisioneros famosos fueron el escultor Benvenuto Cellini y Beatrice Cenci.

En el tercer nivel encontraremos las estancias y los grandes comedores papales rodeados por los grandes murales y frescos. En el cuarto los sitios exteriores y los cañones del Castelo, mientras que en el quinto, y superior, tenemos la que quizás es la mejor vista de la ciudad. Desde donde se pueden ver las siete cúpulas de las iglesias mayores más la vista de la basílica de San Pedro a metros. El castillo está coronado por la estatua del arcángel Gabriel envainando su espada. Esta escultura tiene más de 6 metros de altura, aunque la original, obra de Della Porta, era de bronce y también fue fundida por los Barberini y suplantada por otra realizada por el equipo de escultores de Bernini.

 

Si deseas realizar la visita puedes acceder a las audio guías que se pueden encontrar en internet.

Probablemente sea una de los mejores monumentos que se pueden visitar en la ciudad, para apreciar la evolución de los diferentes momentos de la historia.

 

 

 

La cristiandad en las clases más bajas

Luego nos desplazamos paralelo al río hasta apreciar el lugar donde terminan las murallas de la ciudad del vaticano. En su interior, se encuentran los jardines y otras residencias que no son posible de visitar. Siguiendo la línea del río, por el lungotevere (la ribera del río), nos adentraremos en el Trastevere. Este barrio que sufrió las desventajas geográficas del río, y la degradación y discriminación del hombre a través de los siglos. Hoy todo cambió y es uno de los principales barrios, uno de los codiciados y más festivos de la ciudad.

A través de su historia, primero poblado por los etruscos, y luego por las masas más pobres de cristianos, fue forjando su historia cristiana con las primeras iglesias.

 

Así culminamos nuestro tour en la Piazza de Santa María del Trastevere, frente a la iglesia del mismo nombre, una de las iglesias cristianas más antiguas de la ciudad.

 

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Durante muchos años ha trabajado en la organización de viajes, con especialización en cruceros. También profesional del diseño y comunicación, fusiona en Discover Travel News sus dos pasiones. Ahora pasa gran parte de su tiempo estudiando e informándose para contar todo lo interesante, atractivo y diferente, con ideas reales y concretas, que el mundo tiene para ofrecernos.

sergio@discovertravelnews.com

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