Exhibición de Caravaggio en Villa Borghese, Roma

Tras los pasos de Caravaggio en Italia

Un recorrido por los rincones de Italia donde vivió, creó y se conserva la obra de Caravaggio. Un pintor diferente, oscuro y controvertido.

 

 

Nació en Milán, pero se crió en el pequeño pueblo de Caravaggio, cerca de Bérgamo, donde su familia trabajaba para el marqués y de donde luego obtuvo su nombre. Mientras otros retrataban un mundo de fantasías y opulencia, Caravaggio pintaba a la gente de las calles, de las tabernas y del juego. A pesar que la posición económica familiar era buena, a él le atraían los lugares marginales y oscuros desde muy niño. Irascible y propenso a episodios de violencia, se dice que huyó a Roma después de matar a un hombre en una pelea de juego siendo muy joven.

 

A lo largo de su corta vida, aunque suficientemente prominente en lo artístico, acumuló un largo prontuario de antecedentes. Además del primer crimen que se le acredita, por el que partió a Roma, fue arrestado en múltiples oportunidades por agresiones, hasta ser sentenciado por matar y mutilar a un hombre en una pelea. Paso tiempo en prisión y hasta suplicó el perdón papal.

 

Conocido como el «chico malo del barroco», sus obras datan de finales del siglo XVI y principios del XVII. Michelangelo Merisi, el hombre que se convertiría en el famoso Caravaggio, tuvo una vida fue corta en años pero lo suficientemente prominente artísticamente. Trabajó muchos años en Roma y es allí donde comenzaremos nuestro recorrido.

 

 

 

Caravaggio en Roma

Aunque originalmente se formó en Milán, trabajó mucho en Roma, y algunas de sus pinturas más famosas decoran sus iglesias o se encuentran en los museos locales.

 

A solo pasos de la Piazza Navona, podemos encontrar la Capilla Contarelli en la iglesia de San Luigi dei Francesi. En su interior, podrás ver el conjunto extraordinario de pinturas sobre la vida de San Mateo, uno de los apóstoles de Jesús. El ciclo se compone de «La vocación de San Mateo», «La inspiración de San Mateo» y «El martirio de San Mateo».  La obra tiene un enfoque contemporáneo de la historia bíblica, y esta transposición le da una sorprendente sensación de inmediatez. La entrada a la iglesia es gratuita, aunque costará una tarifa activar las luces para ver correctamente las pinturas.

 

 

A pocas cuadras de la Piazza Navona está la Basílica de San Agustín. Nuestro recorrido por las obras de Caravaggio nos ofrece en su interior «La Madonna de Loreto» o «Madonna de los Peregrinos», pintura realizada en el año 1604 para la capilla familiar ordenada por Ermete Cavalletti. En la Capilla Cavalletti  fue más allá de los límites de la época una vez más. Pintó una Virgen con el niño, con dos peregrinos arrodillados ante ellos. El tema es bastante tradicional, pero eligió deliberadamente representar a los devotos como personas pobres, que no se retrataban en las pinturas de aquellos días, con manos ásperas y pies sucios apuntando directamente al espectador.

 

Madona di Loreto, de Caravaggio, en la Basílica de San Agustín

Madona di Loreto, de Caravaggio, en la Basílica de San Agustín

 

Otra de las iglesias donde se encuentran las obras en su lugar originario es la Capilla Cerasi en Santa Maria del Popolo, una de las iglesias gemelas frente a la plaza del mismo nombre. La capilla tiene dos pinturas: «Conversión de San Pablo en el camino a Damasco» y la famosa «Crucifixión de San Pedro».  Cuenta la historia que al momento de ser desveladas, estas pinturas causaron un verdadero escándalo. Sus patrocinadores se sorprendieron al ver que en una gran parte del lienzo mostraba la parte trasera de un enorme caballo. Fue un movimiento atrevido de una mente brillante sin restricciones por las costumbres del mundo del arte y los clichés visuales. La entrada también es gratuita.

 

En el Palazzo Barberini también encontramos algunas de sus maravillosas obras: el Narciso, un llamativo San Francisco en meditación y su impresionante versión de Judith decapitando a Holofernes. Además de las obras de Caravaggio la visita al Palazzo realmente vale la pena. Otra de sus obras de San Juan Bautista se puede ver en el Palacio Corsini. En este caso fue una versión del personaje muy distinta a los anteriores.

 

En los Museos Vaticanos se encuentra la obra de Caravaggio «La sepultura de Cristo». Dado que está en la Pinacoteca (galería de arte) del museo, a menudo se pasa por alto si nos apresuramos a terminar el recorrido para llegar a la Capilla Sixtina. Sin embargo, definitivamente vale la pena buscar este conocido y emotivo trabajo, un momento que también te servirá para alejarte de las multitudes. Recuerda que puedes comprar los boletos con anticipación para evitar las filas, inclusive hasta 60 días antes de su visita.  También en los Museos Capitolinos se pueden ver dos pinturas de Caravaggio: «La buenaventura» y «Juan el Bautista (con un carnero)».

 

En la Galería Doria Pamphili se exhiben tres de sus obras: «La Magdalena penitente», «El Descanso en la huida a Egipto» y una de las dos versiones idénticas que realizó de San Juan Bautista. La primera de ellas, se realizó originalmente para decorar las estancias de uno de los primeros mecenas en Roma, el cardenal Francesco del Monte. La misma prostituta que sirvió de modelo para esta obra también quedó retratada en «La muerte de la Virgen» que se puede ver en el Louvre de París. Mientras que la obra que remite a Egipto fue su primera obra de carácter religioso.

Por último, pero no menos importante, tienes la Galleria Borghese, un museo que no debe perderse ningún amante del arte que visite Roma. Entre las pinturas más destacadas se encuentra una de las más tempranas de Baco, «Autorretrato como Baco», «Niño con una canasta de frutas», y una de sus obras tardías «David con la cabeza de Goliat». Esta fue la obra con la que solicitaba el perdón o misericordia papal enviada desde su exilio en Malta. También su retrato del Papa Pablo V.

 

Para visitar la Galería Borghese es necesario realizar anticipadamente la reserva de entrada, lo que permite dos horas para la visita. Se pueden comprar anticipadamente en línea.

 

Santa Maria dei Popolo, Roma

Pinturas de Caravaggio en la iglesia Santa Maria dei Popolo, Roma

 

 

Caravaggio en Nápoles

Devoto a las prostitutas, el sexo con hombres, al juego y las peleas, en 1606 mata a un joven en Roma y huye a Nápoles. Durante su exilio obtuvo la protección de la familia Colonna, a quién conocía de su pasado en Milán. Durante esos años Caravaggio pintó algunas de sus obras más reconocidas, incluidas «Los siete actos de la misericordia» y «El martirio de Santa Úrsula», su último cuadro.

 

En la actualidad podemos ver al menos tres de sus pinturas más importantes exhibidas en la ciudad. Empezando por el Museo Nazionale di Capodimonte, uno de los más importantes de Italia, donde encontrarás la hermosa «Flagelación de Cristo». En este edificio que una vez fue el Palacio Real de los Borbones, puedes ver esta pintura realmente sorprendente. Con la mitad del lienzo teñido de oscuridad, contrastando con el impresionante brillo de la carne de Cristo y sus torturadores.

 

Museo Capodemonti, Nápoles, Italia

Museo Capodemonti, Nápoles, Italia

 

En el Palazzo Zevallos Stigliano se exhibe la oscura y melancólica «El martirio de Santa Orseola» (Santa Úrsula), la última pintura conocida que completó antes de su muerte. Para ver la obra tienes que subir dos tramos de escaleras dentro del edificio que hoy pertenece a un banco.

 

Pio Monte della Misericordia, una iglesia ubicada en el centro histórico del Napoli, alberga la obra «Las siete obras de Misericordia». Fue encargado por una hermandad benéfica que quería que mostrar siete actos de bondad del catolicismo, incluyendo el entierro de los muertos, alimentar a los hambrientos, visitar a los presos, albergar a los desamparados, vestir a los desnudos, visitar a los enfermos y dar de beber a los sedientos. La iglesia está ubicada en Via Tribunali 253.

 

Unos meses después de llegar Nápoles, Caravaggio se fue a la isla de Malta. Allí obtuvo el respaldo económico de ricos mecenas entre los Caballeros de Malta. Sin embargo, pronto fue encarcelado por una nueva pelea donde hirió gravemente a una persona. Logró huir a Sicilia, y nueve meses después retornó a Nápoles donde pintó su última obra.

Su paso por Malta no fue menos importante, y si bien estamos narrando el recorrido por las obras de Caravaggio en Italia, sería injusto dejar sus días en la isla de lado.

 

Palazzo Zevallos Stigliano

Palazzo Zevallos Stigliano: El martirio de Santa Orseola, de Caravaggio

 

 

Caravaggio en Malta

Las violentas hazañas de Caravaggio lo llevaron a Malta en busca de la absolución de Los Caballeros de San Juan, y como resultado pintaría algunas de sus obras más famosas.

Su claramente carácter agresivo pasó por alto muchas veces gracias a la fuerte influencia política y económica de sus patrocinadores. Pero el asesinato de 1606 en Roma lo obligó a mantenerse en el exilio durante algunos años, incluyendo la isla de Malta.

 

Bajo el mecenazgo de «Los Caballeros de San Juan», últimos sobrevivientes de la red de órdenes religiosas militares que se desarrollaron en la época de las cruzadas, el artista pudo sobrevivir en Malta.

El Gran Maestre de la Orden, Alof de Wignacourt, quedó evidentemente impresionado por la llegada del precoz artista, que en ese momento era el pintor más famoso de Roma. Lo admitió en el servicio y le encargó «La decapitación de San Juan Bautista» en 1608 en forma de retablo. Ésta fue una de sus obras de mayores dimensiones, con figuras de tamaño natural que habitan el enorme espacio del lienzo. También es la única que cuenta con la firma de Caravaggio. Firma realizada con la sangre roja que brota del cuello amputado de San Juan, con F. Michelangelo (Fra Michelangelo). Este detalle parecía reflejar un acercamiento espiritual y religioso por aquellos días.

 

Sin embargo, su intento de devoción espiritual y de una vida más tranquila dentro de una orden religiosa no duró, y fue encarcelado solo unos meses después, luego de una violenta pelea con otros caballeros. Sorprendentemente logró escapar del castillo y dejar la isla. Fue expulsado de la Orden en ausencia, pero dejando a los Caballeros de Malta con algunas de sus pinturas más importantes, como las dos citadas anteriormente. La única manera de ver en vivo esas pinturas es viajando a Malta.

 

La «Decapitación de San Juan» y «San Jerónimo escribiendo» se puede ver en el Oratorio de la Co-Catedral de San Juan en La Valeta.

 

 

En 1610, Caravaggio tomó un barco de Nápoles a Roma para recibir el perdón del Papa, que aparentemente sería concedido gracias a sus poderosos amigos. Nunca logró obtenerlo, ya que murió de fiebre durante el viaje. Aún hoy se especula si la verdadera causa de la muerte no haya sido envenenamiento paulatino por plomo, lo que podría explicar su violencia incontrolable.

En 2010 investigadores exhumaron restos encontrados en una iglesia en Porto Ercole, en la Toscana, y, después de ser sometido a análisis de ADN y datación por carbono, concluyeron que podían pertenecer casi con certeza a Caravaggio.

 

 

 

Epilógo

Como epílogo a las obras de Caravaggio queremos dejarte la reseña de una de las obras más importantes: La inspiración de San Mateo, que puedes ver en Capilla Contarelli en la iglesia de San Luigi dei Francesi, frente a la Piazza Navona.

 

Reproducimos esta excelente reseña de HA!

 

La inspiración de San Mateo

Corría el año 1602 cuando a Caravaggio le es encargada una obra para decorar la Capilla Contarelli de la Iglesia de San Luis de los Franceses en Roma. Parecía un encargo sencillo para un artista ya consagrado que había alcanzado un gran éxito, sin embargo, la obra, tuvo una larga historia llena de avatares antes de ser concebida tal y como la podemos contemplar hoy en día.

El tema de dicho encargo era La inspiración de San Mateo. La obra pictórica de Caravaggio, destacó entre otras, por una gran preocupación en la representación de escenas realistas y cotidianas, dando protagonismo en sus obras a modelos reales, en ocasiones feos y andrajosos, e incidiendo en la dramatización escogiendo los momentos de mayor tensión en sus temas.

Por ello, el maestro Caravaggio, fue denostado e incomprendido entre sus contemporáneos en numerosas ocasiones y sus obras varias veces rechazadas. Es así como para el encargo en cuestión, Caravaggio retrata a los personajes, San Mateo y el ángel, en una escena humilde, cercana e íntima, mostrando en su composición una excesiva cercanía.

Vestido con ropas humildes, el santo, aparecía sentado con las piernas cruzadas y descubiertas, enseñando los pies sucios y varices en las piernas. Incómodo ante la tarea de escribir, San Mateo lucía como un hombre pobre e inculto y el ángel muy cercano a él intenta enseñarle con dedicación y cariño. Sin duda el interés de Caravaggio era desmitificar el personaje incidiendo en su humanidad.

Naturalmente, la obra fue inmediatamente rechazada. Catalogada como una versión vulgar e indecorosa, la iglesia consideró de poco decoro que sus santos no estuvieran idealizados y que, por el contrario, tuvieran los pies sucios y fueran representados como gente común y corriente con sus defectos físicos. Nunca entendieron la idea de Caravaggio de encarnar lo divino en los más humildes.

La obra causó indignación y el artista fue tachado de insolente. Pero, a pesar del escándalo suscitado, a Caravaggio se le dio una nueva oportunidad. Tuvo que repetir la escena que esta vez fue aceptada. En esta ocasión, mostraba una visión del santo más digna, convencional y solemne.

Para esta segunda obra, el maestro intensificó la acción dramática con la ayuda de una luz dirigida, para enfatizar los elementos sobre los que quería llamar nuestra atención, el espacio es dominado por una luz diagonal producida por una única fuente y los personajes están dotados de movimiento.

En la segunda versión, el santo refleja seguridad y firmeza, su vestidura de carácter más suntuosa y solemne, cubre su cuerpo en mayor medida que la de su versión precedente. Caravaggio añade además, una aureola sobre la cabeza de San Mateo para conferirle un carácter sagrado. El santo luce ahora, como un instrumento que el ángel emplea para el mensaje revelado por Dios, estableciendo una separación radical entre lo humano y lo divino.

En esta oportunidad, Caravaggio despliega todos los elementos del tenebrismo que le hizo famoso, utilizando como principal herramienta de comunicación el claroscuro, con violentas luces y sombras.

Pese a la calidad de esta segunda versión, echamos de menos la delicadeza y la fuerza expresiva de la primera, en la que Caravaggio implementó una pintura cruda y descarnada llena de sentimiento y emoción.

Pese al rechazo que la pintura sufrió, un noble banquero de la época llamado Vicenzo Giustiniani adquirió la obra para su colección privada, aunque, lamentablemente ésta, fue destruída durante el bombardeo de Berlín en 1945 durante la Segunda Guerra Mundial. La segunda versión, se conserva aún en Roma, expuesta en la Capilla Contarelli, lugar para el que la obra fue encargada.

Lina Poveda, 08-06-2019

 

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Durante muchos años ha trabajado en la organización de viajes, con especialización en cruceros. También profesional del diseño y comunicación, fusiona en Discover Travel News sus dos pasiones. Ahora pasa gran parte de su tiempo estudiando e informándose para contar todo lo interesante, atractivo y diferente, con ideas reales y concretas, que el mundo tiene para ofrecernos.

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