Ciudad antigua en Cairo - Calle Muiz

Cairo, que encanta y sorprende

La llegada a el Cairo desde el cielo sorprende. Es una ciudad inmensamente poblada, de luces, de todo. Enorme. Que encanta con su gente, con sus sitios, con su historia y culturas diversas.

 

De acuerdo a la terminal a la cual uno arribe puede parecer el primer o el tercer mundo. Con solo prestar un poco de atención mientras uno se dirige a la salida, verás las ventanillas con los carteles que indican el costo de la visa de entrada. El trámite es tan sencillo que se resume en cambiar unos billetes por un sticker que será pegado en tu pasaporte en la próxima ventanilla, la de migraciones. Con estas consideraciones verás que no vale la pena gastar tiempo en realizar el trámite en el consulado de tu país.

Nosotros hemos tenido suerte de contar con nuestro maravilloso asistente esperándonos a un paso de migraciones. El joven Mohamed (en Egipto seguramente es el nombre más común de encontrar entre los hombres) se encargó de cada detalle a partir de ese momento hasta dejarnos dentro de la habitación del hotel. Inclusive haciendo el check in del hotel por nosotros.

Atravesar las puertas del aeropuerto implica descubrir el primer sello distintivo de la ciudad, su tránsito incesable y la música constante de las bocinas. Nuestra llegada fue en la noche, así que solo restaba descansar en ese primer día.

Acorde a los relatos de nuestro acompañante la noche anterior, la ciudad es bastante segura para moverse, inclusive por las noches. Y debemos decir que es verdad, a pesar de que nuestros prejuicios sobre un lugar diferente y desconocido a primera vista nos indique lo contrario.

Los egipcios son «insistentes», en todo. Estando en conocimiento de esto, lo mejor es dejar transcurrir esos momentos como algo natural en esta ciudad, sabiendo que serás abordado miles de veces por alguna persona llamándote en cuanto idioma imagines para ofrecerte alguna cosa. Es su cultura, es su forma de ser.

 

Museo y caminata por el Cairo más auténtico

Egipto te obliga a dejar la cama temprano. Y si bien en nuestro viaje no era la temporada de temperaturas más elevadas, su vida cotidiana está organizada pensando en aprovechar las mañanas con calor menos intenso, descansar al mediodía y la tarde temprano y volver a la acción por la tarde.

Museo del Cairo, Egipto

Museo del Cairo, Egipto

Nuestro primer día comenzamos por la visita al Museo Arqueológico Egipcio. Si eres amante de la historia como en mi caso, medio día no alcanza.

Hace 15 años está construyéndose una nueva sede del museo en la zona de Guiza, el Gran Museo Egipcio.

Es que el Museo es tan apasionante como caótico, reflejo absoluto del resto de la ciudad. Si tienen la oportunidad de realizar la vista con un guía, deben hacerlo. Son ellos los que sabrán mostrarle los imperdibles en un mar de antigüedades inquietantes. Es tanto el material que alberga que no hay forma de exhibirlo de manera ordenada en ese viejo edificio.

Hacer la visita por cuenta propia, si bien valdrá la pena, puede resultar abrumadora por la cantidad de piezas que alberga. El tiempo en el interior vuela, y unas 3 horas se escurren como si nada.

Una vez finalizada la visita al museo por la mañana optamos por seguir esa tarde por nuestra cuenta. Pensamos que era una manera más real de conocer parte de la ciudad, con mapa en mano y perdiéndonos un poco en ella. Acorde a los relatos de nuestro acompañante la noche anterior, la ciudad es bastante segura para moverse, inclusive por las noches. Y debemos decir que es verdad, a pesar de que nuestros prejuicios sobre un lugar diferente y desconocido a primera vista nos indique lo contrario.

La ciudad es grande y hay que caminar mucho, haciendo malabares para no ser atropellado por algún automóvil y no perder el rastro propio en el mapa. El transito como ya dijimos es muy congestionado durante toda hora y funciona ¡sin semáforos!. Si, así es en pleno centro de la ciudad, están en su lugar, pero no los hacen funcionar porque al parecer en los lugares más céntricos ocasionaban más problemas que soluciones. Hay que juntar coraje y cruzar entre los autos.

De camino hacia la zona de la estación central Ramsés, nos detuvimos a por una bebida en un antiguo salón de té llamado Groppia. Fue nuestra segunda opción porque el tradicional Riche se encontraba cerrado por unos días de arreglos.

En la zona aledaña a las calles principales el caos es superior. Es imposible caminar por las aceras, por lo estrechas y agolpadas de objetos, personas y autos estacionados sobre ellas. Descontando lo destruidas que se encuentran. Por lo que la mejor opción y como hacen los locales, es ir caminando directamente por el borde de la calle entre los automóviles. Mientras tanto, cada taxi que pasa, irá al lado insistiéndote para que subas. La tenacidad egipcia es realmente cosa seria.

Después de caminar y caminar, perdernos y retomar varias veces llegamos por fin a la antigua puerta de Bab al Futuh, para ingresar a la antigua ciudad amurallada.

Tan solo cruzar la puerta y el mundo árabe presente cambia. El ingreso por la calle Al Muizz (Al Moez) nos lleva a través de un hermoso paseo por bazares, mezquitas y tesoros arqueológicos. Sin lugar a dudas nos encontramos en la parte más hermosa de Cairo. Esta zona es peatonal desde hace unas dos décadas y se extiende por más de un kilómetro hasta la puerta sur o Bab Zuwayla.

Es importante que recuerdes llevar además de calzado cómodo para caminar, también para quitar y poner, y las mujeres alguna prenda para cubrir la cabeza ya que en esta zona hay varias mezquitas en las que vale la pena ingresar. Y por supuesto hay que hacerlo descalzo y con la cabeza cubierta.

El paseo por el interior de la antigua ciudad sigue hasta llegar al gran mercado, el bazar de Khan el Khalili. A olvidarse nuevamente de los gritos y persecución de los vendedores y disfrutar. Con mucha paciencia es la mejor opción, si aún no lo has hecho, de aprender a regatear. La regla básica para algunos es partir de una tercera parte de lo que piden para llegar a pactar cerca de la mitad.

Hay que caminar y perderse entre los pasajes, pasadizos e interjecciones de las angostas callejuelas del Khan, y si tienes la oportunidad hay que tomar un clásico café turco en el café Fishawi, el clásico de los clásicos.

A solo una cuadra se abre la plaza de la mezquita Al Hussain, y cruzando una de las avenidas principales Al Ashar, la mezquita del mismo nombre, una de las más famosas de la ciudad.

De ese lado de la avenida, el mercado, continúa, pero ya organizado de manera muy local. Es muy grande y se venden más artículos de uso cotidiano y allí raramente verá algún turista. Es bueno para comprar especias y productos locales, siempre que no tengas temor de andar entre los locales como uno más. Es una buena experiencia.

Finalizar la tarde allí es una odisea. Ya que todas las arterias principales parecen mover a la gente en procesión. En realidad están terminando la jornada laboral y comienzan la retirada. Un buen consejo es que, si llegaste a ese punto a esa hora, olvídate de los taxis y camina. Es imposible salir de allí en automóvil.

Después de un día muy movido, extenuados de cansancio, y felices por lo visto, decidimos cenar en el hotel en una terraza frente al Nilo. ¿Qué más se podría pedir, un buen vino? Eso sí sería una tarea muy difícil de conseguir en Cairo.

Una caminata por el Corniche (costanera), nos atrajo para dar broche de oro a la jornada.

 

Una jornada digna de arqueólogos

Nuestro segundo día en Cairo fue casi en su totalidad dedicado a la arqueología.
Después de las 8 de la mañana, y un desayuno suficiente pero rápido, el guía nos esperaba para llevarnos a nuestro primer destino Menfis (Men Nefer). Un viaje en auto de unos 45 minutos hacia el sur atravesando la ciudad y costeando el Nilo. El trayecto es por el camino que va ladeando el río, y nos hace pensar estar en ese mismo lugar, en que antiguamente era inundado por las aguas del río cada año y las convertían en las fértiles tierras del valle del Nilo.

Coloso de Ramses II - Menfis, Egipto

Coloso de Ramses II – Menfis, Egipto

De Menfis, como es sabido, no ha quedado prácticamente nada, se ha perdido todo. Solo algunos vestigios de lo que fue la capital del poderoso nomo del Bajo Egipto. Me alcanza con estar allí donde tanta historia transcurrió. En la zona donde se erigía Menfis, está el museo al aire libre de Mit Rahina (nombre árabe de la ciudad), donde se puede ver una gran esfinge, varias estatuas y el gran coloso de Ramses II recostado.

De allí partimos a la antigua necrópolis de Menfis, Saqqara, para ver el asentamiento de las primeras pirámides jamás construidas. En Saqqara, el reconocido como el primer arquitecto, Imhotep, diseño para el faraón Zoser la primera pirámide de grandes dimensiones, la escalonada, como tumba y lugar de descanso final. El área arqueológica de Saqqara es única, no solo por la pirámide, sino por muchos otros monumentos que se pueden ver allí. Una de las mejores visitas arqueológicas de la zona sin lugar a dudas, con las tumbas repletas de inscripciones, bajo relieves con escenas únicas que relatan la vida cotidiana del antiguo Egipto.

El guía nos acompañó en cada momento con explicaciones claras y respondiendo a cada una de nuestras inquietudes. Menfis y Saqqara es una excursión de una 3 o 4 horas que realmente vale la pena ser realizada.

De camino a Guiza realizamos la parada, casi obligada en Cairo, a la fábrica de papiros. Su interés es que compremos algún papiro, que son maravillosos por supuesto, pero con precios bastante más altos que en otros comercios. Pero dejando de lado la parte comercial, es una buena experiencia para aprender sobre el origen y técnicas antiguas y actuales de la fabricación del papiro. Trabajo que se ha transformado en uno de los más comunes primeros trabajos de los chicos al finalizar el colegio.

La visita a las pirámides asombra más por su historia e su imponente tamaño que por los detalles en sí. La primera vista de la gran pirámide de Keops te impacta por su tamaño. Uno puede imaginarlas revestidas como originalmente fueron.

Elegimos en este caso no ingresar al interior de la pirámide ya que es reconocido que no tiene gran valor lo que se puede ver, y exige caminar agachado unos 100 metros para llegar a ver una sala vacía sin mayor valor que el simbólico.

La visita se realiza desde tres puntos diferentes antes de llegar al taller de los reyes, que se encuentra justo al lado de la Esfinge.

La pirámide de Kefrén es la única que mantiene parte del revestimiento original en el parte superior. Rodeando la gran Pirámide se llega a la barca funerario de Keops, conocida como la barca solar.

Las tres pirámides de las reinas se pueden visitar también en su interior sin costo alguno. Cerca se encuentran la Esfinge y el barrio de talleres y viviendas de los artesanos.

Por la tarde el guía nos deja nuevamente en el hotel y decidimos descansar antes de para partir de paseo a la isla de Gezira y el barrio Zamalek donde nos han recomendado unos restaurantes tradicionales.

Caminamos por la costanera del Nilo hasta el puente 26 de julio que cruza a la isla y desemboca justo donde se encuentra el hotel Marriot construido en un palacio que data del siglo XIX. En este barrio residencial del centro de Cairo se pueden encontrar varias patiseeries y restaurantes, lo que era uno de nuestros objetivos.

El día va culminando, el sol ha bajado ya mucho antes. Es que en esta época del año el sol va desapareciendo desde las 18 horas. Otra jornada maravillosa en Cairo, en un Egipto que enamora.

El viaje en Egipto continúa.

Saqqara - Pirámide de Zoser

Saqqara – Pirámide de Zoser. Foto Charles J. Sharp

Foto de portada: Ciudad antigua en Cairo – Calle Muizz. Foto de Mohammed Moussa

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Durante muchos años ha trabajado en la organización de viajes, con especialización en cruceros. También profesional del diseño y comunicación, fusiona en Discover Travel News sus dos pasiones. Ahora pasa gran parte de su tiempo estudiando e informándose para contar todo lo interesante, atractivo y diferente, con ideas reales y concretas, que el mundo tiene para ofrecernos.

sergio@discovertravelnews.com

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