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Tamarind / Nami Sushi. Koningsdam

La experiencia inolvidable del restaurante Tamarind

Mientras que en algunos barcos de crucero una cena en un restaurante de especialidades puede pasar sin pena ni gloria, en otros puede permanecer en nuestro recuerdo como una noche memorable. Este último fue el caso del Tamarind a bordo del Koningsdam.

 

El ambiente es especial en él. En su diseño reinan los colores oscuros: violetas, morados y maderas muy oscuras, con detalles en colores mostazas y dorados. Todo engamado y con una iluminación tenue pero justa. El equilibrio está presente en todo, y además de bello, es cómodo y acogedor. Su tamaño también, pequeño, también ayuda a que desde cualquier mesa se tenga una hermosa vista hacia el exterior, desde un lugar elevado en la popa del barco.

Pero con un buen diseñador, esto podría ser posible, pero la experiencia se completa y eleva evidentemente por otras razones. Razones gastronómicas y del servicio.

 

Si por alguna razón llegas con unos minutos de anticipación a la hora reservada puedes aprovechar a degustar algún aperitivo en las placenteras salas de estar creadas en uno de los laterales del salón. Inclusive hay unos estar semi-privados dispuestos para la espera o para degustar alguna copa acompañada de sushi de la carta del Nami Sushi bar que funciona aquí mismo.

 

Boxes privados en el Tamarind

Boxes privados en el restaurante Tamarind, a bordo del Koningsdam, Holland America Line

 

Una vez en la mesa comienza el verdadero ritual asiático del Tamarind. Se acercan las meseras quienes lucen trajes típicos orientales, al estilo tailandés. Primero con el hermoso detalle de acercarnos la toalla de mano en una pastilla que se descomprime al verterle agua caliente desde una pava. Seguido por el servicio de té verde en una vajilla típica, lo que se repite una y otra vez durante la cena.

 

Mientras recibimos el menú y nos detenemos en analizar las opciones, recibimos un platillo con tres salsas, de diferentes sabores y graduación de picor, acompañadas por las galletas de arroz y camarón tailandesas.

La carta es amplia, variada, clara y además, muy bien explicada por las meseras, quienes responden todas las inquietudes de manera precisa.

 

La propuesta incluye una lista inicial de appetizers, de los cuales puedes elegir todos los que desees. En nuestro caso optamos por probar uno por persona y aprovechar para saborear compartiendo una segunda opción. Destaco que, si bien uno puede tener esta posibilidad, no significa que las porciones sean muy pequeñas, sino que por el contrario son más abultadas que las de las entradas en el restaurante principal.

 

Fui tentado por las giozas (pequeñas empanadas japonesas) de salmón y langosta. La otra elección recayó en un plato degustación con una selección satays; y la compartida en unos sabrosos springs rolls de hongos shitake y tofu. La presentación, las salsas, los acompañamientos, simplemente perfectos. Un pickle de jengibre perfecto, suave, equilibrado.

 

Para ese momento ya no primaba el apetito, sino el incentivo por descubrir los platos principales. También de ellos la selección del menú es diversa e interesante. Incluye desde carnes variadas a vegetales en distintos tipos de cocción, donde se nota la presencia de diferentes regiones de Asia. Además de elegir el plato principal, se puede solicitar un acompañamiento de una lista, que incluye desde arroz jazmín a arroz frito con salsa de cangrejo.

 

La elección recayó en el «Cashew Barramudi Red Tahi Curry«. Este curry de pescado puedo hoy asegurar que fue, sin lugar a dudas, «el plato» que más he disfrutado en los últimos años de crucero. Como aficionado a la cocina que soy, cada bocado solo esperaba el próximo deseando que ese momento nunca acabase. Un plato excepcional.

 

Plato de curry del restaurante Tamarind

Plato de curry roojo. Una de las delicias del Tamarind, a bordo del Koningsdam

 

Antes de pasar a los postres una mención especial para quienes entre plato y plato colaboran en que esta experiencia sea verdaderamente especial. La atención es esmerada, cálida, cercana y sumamente atenta. En cada detalle, de cada una de las jóvenes que trabajan en el Tamarind. Están claramente preparadas y entrenadas en el servicio, conocen los platos y tienen claridad a la hora de una recomendación o brindar una sugerencia. En particular debo agradecer por esa velada a Sawita quien nos dejó maravillados inclusive en las historias que compartimos sobre su cultura y país.

 

Los postres, otras delicias. Recomendación especial para el «Mango posset» y la selección de sorbetes. El primero una especie de macarrón de coco, sobre una sopa de maracuyá, y un helado de mango. Mientras que el trío de sorbetes sorprende por los sabores: uno de lychee, un segundo de limón y albahaca y el tercero de yuzu.

 

Postre del restaurante Tamarind

Postre de mango del restaurante Tamarind / Nami Sushi, a bordo del Koningsdam

 

Hacer la reserva en el Tamarind, también te permite optar por los platos de la carta de sushi del Nami Sushi bar, que funciona en el mismo restaurante, pero cuyos precios son a la carta. Es una buena alternativa, inclusive si una noche uno quiere solo degustar de algún roll de sushi con una copa, requiere de reserva previa pero solo se abona lo que se consume. El sushi también aquí es excepcional, y se puede comer en la barra, en el living o en alguna de las mesas.

 

Los costos de la carta de sushi son bastante adecuados y convenientes, y para nada excesivos. Esto lo convierte también en una muy buena opción para una noche diferente a bordo.

 

El costo de la reserva para el Tamarind que incluye todos los platos y opciones mencionadas es de 25 dólares por persona con el servicio incluido; y debo decir que lo vale en cada centavo.

 

Definitivamente el Tamarind es un restaurante alternativo sumamente recomendable. Ideal para quienes quieran tener una noche diferente y especial a bordo del crucero. Difícilmente alguien pueda no deleitarse con estos sabores asiáticos exquisitamente elaborados y presentados, y con tal calidad y calidez en la atención recibida.

 

El Tamarind solo puede recibir la nota más alta en gastronomía en alta mar.

 

Vista diurna del salón del Tamarind

Vista diurna del salón del restaurante Tamarind / Nami Sushi, a bordo del Koningsdam

 

Fotos cortesía JM Mirabelli
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Durante muchos años ha trabajado en la organización de viajes, con especialización en cruceros. También profesional del diseño y comunicación, fusiona en Discover Travel News sus dos pasiones. Ahora pasa gran parte de su tiempo estudiando e informándose para contar todo lo interesante, atractivo y diferente, con ideas reales y concretas, que el mundo tiene para ofrecernos.

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